Mi desván del Mundial. Día 5.

La Suecia post-Ibra

Debuta Suecia, ya sin Slatan Ibrahimovic, el mejor jugador sueco de la historia. Con la selección consiguió menos que otros. Porque al fútbol no se juega solo, por muy bueno que uno sea. Finalmente Ibra se ofreció a su manera para estar, pero el seleccionador, Jane Andersson, consideró que si no había sido parte del proceso clasificatorio, no debía ir.

Suecia es un equipo muy ordenado, lo vimos en la respesca ante Italia. Se arma bajo el paraguas de un 4-4-2 en el que todos repliegan y buscan las contra para explotar a dos veteranos ilustres: Ola Toivonen y Marcus Berg. No es conjunto imaginativo, pero sí muy disciplinado. Con algún jugador campeón de Europa S21, en 2015,  como el central, Lindelof,  y el lateral izquierdo, Augustinsson, en el once titular. Una selección gobernada sobre la hierba por Emil Forsberg. El jugador del Leipzig es la clave, arrancando desde la izquierda hacia dentro.

Un viejo conocido de los Mundiales

Enfrente estará Corea del Sur, un equipo mucho más directo desde que Uli Stielike dejó el banquillo hace un año. Está comandada por Heung Min-Song, en un nivel de forma excelente. Otro jugador llamado a ser importante es el delantero del Salzburgo, Hwang Hee-Chan, tiene mucha movilidad, ataca muy bien los espacios e inicia la presión arriba.

Corea del Sur tiene dos problemas principales:

1.- Ki Sung-Yueng juega muy lejos del área y prueba poco su excelente disparo.

2. Cuando juega Kim Shin-Wook, delantero de 1,98 m. Stielike no le llevó a la Copa de Asia 2015 porque condicionaba todo. Cuando juega él, el equipo le busca siempre demasiado directo. Es una tentación muy grande que condiciona la forma de jugar del equipo. Pero es un buen delantero, se mueve bien para su envergadura. Y como recurso es magnífico.

La fata ensayada en San Francisco

Corría el minuto 78’ del partido de cuartos, del Mundial 94,  entre Suecia y Rumanía. El árbitro inglés, señor Philip Don, señaló una falta a favor de Suecia, ligeramente escorada hacia la derecha, ideal para un zurdo. Allí se acercó Stefan Schwarz, excelente mediocentro zurdo del Bayer Leverkusen, en aquel momento. Para sorpresa general, Schwarz saltó por encima, Mild tocó en paralelo por abajo y salió de la nada Brolin, escondido detrás de la barrera, para recibir el pase de Mild y batir por alto a Prunea. Una genialidad, un golazo.

El partido acabó dos a dos y Suecia pasó a semifinales, tras el fallo de Miodrag Belodedici en la tanda de penaltis. Fue la generación de oro del fútbol sueco. Los Ravelli, Bjorklund, Schwarz, Ingesson, Limpar, Brolin, Dahlin y compañía asombraron al mundo. Dos años antes, en su Eurocopa, ya habían apuntado maneras.

Bélgica a escena

Se acabó la espera. La generación más prometedora del fútbol belga en 30 años está ante el Mundial de su confirmación. En Brasil 2014 y la Euro 2016 no estuvieron a la altura. Sus jugadores más importantes llegan en plena madurez y cuentan con un talento descomunal, llamado Kevin De Bruyne.

Con el español Roberto Martínez al mando, Bélgica dibuja un 3-4-3 en el que Ferreira-Carrasco es carrilero izquierdo y quizá falté un mediocentro armador de fútbol de gran nivel, pero son candidatos a todo. Apagados los ecos por la polémica ausencia de Radja Nainggolan de la lista, habrá que estar atentos a la tripleta ofensiva que forman, Eden Hazard, Dries Mertens y Romelu Lukaku. Es el Mundial de toda una generación.

El triunfo del Bolillo

Enfrente estará Panamá. La selección del Bolillo Gómez debuta en un Mundial. Es una selección veterana, con mucho oficio. Destaca el central Román Torres, clave en la clasificación con aquel gol agónico ante Costa Rica,  y el delantero Blas Pérez. Será difícil que rescaten algún punto en su estreno mundialista. La baja a última hora del talentoso extremo Alberto Quintero, por lesión, ha sido un palo gordo.

Ceulemans en el atardecer de Puebla

Ya sin Van Moer, retirado, y sin Ludo Coeck, tristemente fallecido unos meses antes en accidente de coche, Bélgica se presentó en México 86 con dudas. Hizo un Mundial estupendo. Sólo Maradona pudo frenarles en semifinales. España les sufrió. Fue la tarde del 22 de junio de 1986, en Puebla. Vercauteren puso el balón desde la izquierda y Ceulemans su cabeza, castigando las bajas de Maceda y Goicoetxea en el centro de la defensa española. Bélgica se adelantaba en el marcador. Empataría Señor casi al final. En los penaltis falló Eloy, paró Pfaff. Bélgica estaba entre las cuatro mejores del mundo de la mano de Pfaff, Gerets, Vercauteren, Ceulemans y un jovencísimo Enzo Scifo, fuente inagotable de talento. Fue una selección de carácter, competidores natos.

God Save the Queen

Inglaterra aparece en el Mundial muy renovada. Southgate ha confiado en la juventud para afrontar el torneo. En los últimos meses de la preparación está jugando con tres centrales y así parece que afronta el campeonato. Lo probó ante Países Bajos e Italia en los amistosos de marzo y lo reafirmó ante Nigeria y Costa Rica, recientemente. Un 3-5-2 en el que Walker es central derecho en línea de tres centrales y Henderson debe ser clave en mediocampo, tras su gran temporada en los reds. Inglaterra apunta a equipo vertical, directo, con poca pausa y mucho vértigo. Arriba Harry Kane, el jugador inglés más ilusionante en años. Son una incógnita, con menos nombre que otras veces, mayor solidez y no excesivo talento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El orden tunecino

Enfrente estará Túnez. La selección africana que mejor defiende. España puede dar cuenta reciente de ello. Con la baja por lesión de su mejor jugador, Mskani, que destacó en la Copa de África de 2013, la que ganó Zambia. Atentos a Sliti, buen extremo que a veces juega de falso “9”. Ante España comenzó ahí.

Fue en Rosario, la primera vez

Antes que Camerún saludase al Mundo en 1982, lo hizo Túnez en el 78. La primera vez que un equipo africano ganó en un partido en un Mundial. Fue en Rosario. Ganó a la selección mexicana del melenudo Cuéllar y un jovencísimo, Hugo Sánchez. Túnez era un equipo de un nivel técnico altísimo. Tenían un hombre libre de mucha calidad, Tarek Dhiab, lento y elegante a partes iguales. Marcaba el paso. Historia de verdad.

Mi desván del Mundial. Día 4.

Serbia está de vuelta

Costa Rica y Serbia abren la jornada del domingo. Serbia vuelve a un Mundial, 12 años después.  Lo hizo gracias a Slavoljub Muslin, despedido el pasado 30 de octubre. Le sustituyó el ex central internacional, Mladen Krstajic, ayudante de Muslin hasta entonces.  Decidió dar un paso adelante y otorgar la manija a Sergej Milinkovic-Savic. El jugador de la Lazio no contaba en exceso para Muslin y es clave para Krstajic. Capaz de jugar de interior ó segunda punta, aplicando su elegancia, calidad  y poderosa zancada, lidera una escuadra de mucho talento. Con varios jugadores campeones del mundo S20 en 2015, Serbia tiene mimbres para dar un susto a cualquiera.

A Costa Rica se le paró el reloj, da la sensación por los últimos amistosos que el tiempo ha caído como una losa en los ticos. La defensa es lenta, y  Joel Campbell y Brian Ruiz no terminan de dar el nivel que otrora tuvieron en ataque. Se amparan en su línea de cinco atrás, con Bryan Oviedo de vuelta como carrilero izquierdo, y en Keylor Navas,  para reverdecer viejos laureles. Parece difícil que repitan el extraordinario Mundial de Brasil hace cuatro años.

El expreso Medford

Génova, 20 de junio de 1990. Corría el minuto 87′ del partido entre Suecia y Costa Rica con empate a uno cuando Hernán Medford, que había entrado en el minuto 60′, arrancó en velocidad prácticamente desde campo propio para quedarse sólo y batir a Ravelli. Un gol histórico que llevo a los Conejo, Ronald González, Claudio Jara, Cayasso y compañía a los octavos de final del Mundial de Italia. Es historia del fútbol.

Debuta el campeón

Debuta Alemania. No hay quiniela mundialista que no incluya a los de Löw entre los máximos favoritos. No llegan en su mejor momento a tenor de los últimos amistosos. La decisión de Löw de prescindir de Sané, enturbió en cierto modo la concentración previa. Con Kroos y Khedira al mando una vez más, con Kimmich hecho un veterano de 23 años y con el regreso de Manuel Neuer, tras una temporada en blanco, los alemanes buscan su quinta corona.

Enfrente esta México. La selección de Juan Carlos Osorio. El colombiano es un entrenador extraordinario desde el punto de vista táctico. México debe pulir algunos despistes defensivos. De mediocampo en adelante rebosa talento e irrgularidad a partes iguales. Hirving Lozano viene de hacer una temporada fantástica en el PSV. Necesitara del acierto de un Chicharito, venido a menos, para marcar las diferencias de cara a gol. Rafa Márquez llegó a tiempo para disputar su quinto mundial, aunque no será titular. Leyenda viva del fútbol azteca.

Alemania y su leyenda

Uwe Seeler ante Argentina en el 58, Gerd Müller en la prórroga del inolvidable Italia – Alemania Federal del 70, Klaus Fischer en la prórroga del Francia – Alemania Federal del 82 y muchos más goles, antes y después, conforman la historia mundialista de la tetracampeona. Además de su actual poderío, Alemania cuenta con su merecida leyenda de no rendirse jamás en la mochila. No es poco bagaje.

Neymar al ruedo

Cierra la jornada Brasil ante Suiza. Los de Tité llegan probablemente como el máximo favorito. Desde Alemania 2006 no contaban con delanteros de primerísimo nivel como son Gabriel Jesús y Firmino, cada uno en su estilo. Con la duda de si Tité afrontará el Mundial con Coutinho de interior, dando entrada a Willian por delante y siendo más atrevido. U optará por la formula que le dio el éxito en la clasificación. También un 4-3-3 pero con interiores de trabajo y llegada como Paulinho y Renato Augusto o Fernadinho. La portería parece a buen recaudo con Alisson Becker, tras su gran campaña en la Roma. Lejos del jogo bonito, pero una selección sólida y mucha calidad, liderada por Neymar, camino de la sexta corona.

 

 

 

 

 

 

 

 

Enfrente estará Suiza. Una selección que jugó la respesca tras perder el último día en Lisboa. Había liderado el grupo de clasificación durante dos años. Petkovic cuenta con un grupo sólido. Es una selección muy ordenada. Mejor en defensa que antaño, gracias a la presencia de dos centrales como Fabian Schar y Manuel Akanji, en mediocampo la manija depende de Granit Xhaka y arriba, una vez más, Xerdan Shaqiri asumirá todo el protagonismo. Arrancando desde la derecha hacia dentro, será el termómetro de las opciones suizas en este Mundial.

Galvao lo cambió todo

Desde el Mundial de Italia 90, cuando Sebastiao Lazaroni decidió jugar con Mauro Galvao de hombre libre, Brasil cerró el capítulo del jogo bonito. Atrás quedó la selección del 70 y el 82. Los éxitos de Brasil en los últimos 25 años han llegado de la mano de selecciones con centros del campo muy aguerridos. El de más nivel en este periodo fue el que formaban Mauro Silva, Mazinho y Dunga en el 94, sin duda. En 2002 con Edmilson haciendo de libre o tercer mediocentro según el momento del partido. El fútbol moderno demandó un cambió y Brasil perdió romanticismo para poder competir.

 

 

 

 

 

Mi desván del Mundial. Día 3.

El expreso francés a escena

Debuta Francia. Didier Deschamps maneja un grupo de jugadores que puede ganar por aplastamiento. Con una pareja de centrales exuberante, la que forman Varane y Umtiti, con dos laterales que incorporan como forma de vida proyectarse en ataque, Pavard en la derecha y la duda entre Mendy y Lucas en la izquierda. El centro del campo no tiene facilidad para armar fútbol y quizá ese es el principal déficit de esta Francia. Por contra, forman un elenco de centrocampistas potentes, de ida y vuelta que asusta. Con Giroud tocado, el debate es la posición de Griezmann. En la pasada Eurocopa, Deschamps cambió sobre la marcha el sistema para terminar el torneo con un 4-4-2 en el que Griezmann jugaba centrado por detrás de un nueve, dónde más y mejor rinde.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el estreno parece que jugará arriba, de falso nueve, eso posibilitará la entrada en el once de Ousmane Dembelé, con la selección es otro.

Enfrente estará Australia, la brillante campeona de Asia en 2015. Con el veterano Tim Cahill, en su cuarto Mundial, a la cabeza. Pero ya con jugadores de más peso que el mítico “4” aussie. Mooy y su gran disparo en el mediocampo, Leckie y Kruse en los costados y Rogic por detrás de Nabbout, son sus mejores bazas.

Oh la la

Francia y Mundial nos llevan a España 82,  Le Carre Magique. Aquella selección francesa que dirigía Michel Hidalgo y gobernaba en el mediocampo el Cuadrado Mágico., Jean Tigana, Alain Giresse, Bernard Genghini y Michel Platini, maravillaron al mundo. Dejó para el recuerdo la semifinal del Pizjuán ante Alemania Federal y la sensación que Brasil y ellos deberían haber jugado una final que ganó Italia ante los alemanes, con todo merecimiento, por cierto.

Debuta Argentina

Debuta la vigente subcampeona de América y del mundo. Me parece oportuno recordarlo. Es una injusticia permanente la que se comete con este grupo de jugadores. Con Messi a la cabeza, pero no tan mal acompañado como suele apuntarse. Con jugadores de la calidad de Banega, Di María y Agüero a su alrededor, con Mascherano y Biglia de guardaespaldas y un cuartero defensivo con defensas de rompe y rasga. No diré yo que vaya a ser campeona del mundo, pero está entre las favoritas.

Enfrente está Islandia. La selección que más ha crecido en los últimos 25 años en Europa. Con su 4-4-2 bajo el paraguas de una disciplina castrense y con un contragolpe maravilloso. Es la generación de Gilfy Sigurdsson, aquella que asomó con fuerza en el Europeo Sub 21 de Dinamarca en 2011 y que celebra su mayoría de edad jugando un Mundial. Ojo con ellos.

Diego Armando Maradona

Argentina + Mundial es igual a Maradona. El Diego barbudo del 82 y la imagen icónica de los belgas hipnotizados a su alrededor. El de la patada a Batista dio paso al Maradona del 86. Sin duda la mayor exhibición de un jugador en un Mundial nunca vista antes y nunca vista después hasta el momento. El Maradona del 90,  que llevó a su selección hasta la final en un camino que se convirtió en un calvario. Y el del 94. Allí llegó Maradona y dejó un golazo para el recuerdo ante Grecia, un gran partido ante Nigeria y el positivo por efedrina que le dejó fuera y destrozó a Argentina. Diego siempre será el Mundial y el Mundial la competición de Diego.

Vuelve Perú, 36 años después

El Flaco Gareca ha devuelto a Perú a un campeonato del mundo. No acudían desde España 82. Perú es una selección que toca muy bien el balón. En el mediocampo con Yotún y Tapia al mando de las operaciones y con una línea de tres cuartos donde aflora el talento de la mano de Farfán, Cueva y Carrillo. Arriba el perdonado, Guerrero. Un delantero extraordinario que pudo perderse el Mundial y  finalmente liderará una selección de mucha calidad, aunque algo blanda.

Enfrente estará Dinamarca. Una selección con poco nombre y mucho oficio. Lejos quedan los tiempos de la Dinamita Roja del 86, pero este grupo que lidera Eriksen en la mediapunta y Kaspers Schmeichel en la portería es capaz de ganar a cualquiera. Delaney llegando, Pione Sisto desbordando y Jorgensen goleando son una amenaza constante. Recomiendan no despistarse.

De Cubillas a Guerrero

El Mundial 82 fue la última estación de una selección maravillosa. Aquella de los Cueto, Oblitas, Uribe y Cubillas. Su momento fue en el 78, su despedida en el 82. Han tenido que pasar 36 años para que Cubillas entregue el testigo a Guerrero. A ver que son capaces de hacer.

Croacia y su última oportunidad

Cierra la jornada Croacia ante Nigeria. La última oportunidad en un Mundial para la generación que lidera Luka Modric. Apuntan hacer algo grande desde la Eurocopa 2008, pero no acaba de cuajar. Croacia es un elenco de grandes jugadores a los que siempre les falta algo. El mediocentro y el nueve son el talón de aquiles de una generación con un talento extraordinario. El buen rendimiento de Badelj para liberar a Rakitic y Modric es muy importante. Aunque Rakitic ha jugado, y bien,  como pivote este año en el Barça y en la selección. Mandzukic arriba, en este caso como culminador, es clave.

Nigeria es una selección que mantiene su sello de identidad. Muy poderosa físicamente y dura, sin mucho talento en esta ocasión. El veterano Obi Mikel, ya jugando en China, lidera un grupo de jugadores donde varios compiten a buen nivel en Europa. El central Balogun en el Mainz, el mediocentro Onazi en el Trabzonspor turco, el extremo Victor Moses en el Chelsea, donde juega de carrilero, o el delantero Iheanacho, fichado por el Leicester hace unos meses procedente del City. Pero están lejos del nivel que un día tuvieron los Finidi, Okocha, Yekini y compañía.

Las Aguilas Negras del 94

Nigeria se plantó en EEUU y dio un golpe encima de la mesa. Lideraron el grupo por delante de Bulgaria y Argentina. El mundo conoció a los Keshi, Finidi, Amokachi, Amunike, Okocha o Yekini. Se toparon con Roberto Baggio en octavos, pero aún se recuerda aquella generación que asombró al mundo con una mezcla de potencia y calidad en su juego. Le llegaría el reconocimiento en los JJOO de Atlanta 96, pero eso toca otro día.

 

Mi desván del Mundial. Día 2.

Crece el talento luso

Debuta España. Tras la tormenta originada con la salida de Julen Lopetegui a dos días de comenzar el Mundial, el foco se centra de nuevo, afortunadamente, en lo deportivo. España y Portugal se enfrentan en un partido apasionante.

Portugal es una selección con más calidad que cuando se proclamó campeona de Europa en Francia hace dos veranos . Es posible que Fernando Santos decida jugar con cuatro medios. Una opción es hacerlo con William Carvalho, el metrónomo, Adrien Silva, una lapa no exenta de calidad que ya secó a Luka Modric en la última Eurocopa, Joao Moutinho, el pulsómetro del ataque  portugués de la última década, en la zona de tres cuartos, y Joao Mario, un jugador capaz de rendir en todas las posiciones del mediocampo. Otra opción más atrevida sería jugar con algún mediapunta cerca de un costado.

Arriba dos puntas, uno será Cristiano y la duda entre Bernardo Silva, André Silva o Gonzalo Guedes para acompañarle.

Hierro apuesta por la continuidad y es lógico. Parece que Nacho, Koke y Diego Costa parten con ventaja para ocupar el lateral derecho, el doble pivote y la punta de ataque. España intentará dominar con la pelota, va en su ADN. Será difícil encontrar fugas en un entramado portugués que concede poco. Portugal es una selección con ciertas dificultades para elaborar, pero con mucho poderío en ambas áreas y más calidad que hace dos años.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El infortunio del debut

España no suele tener suerte en los debuts mundialistas.  Krankl en el 78, Pecho de Águila, Zelaya,  en el 82, Bambridge anulando el gol de Míchel y Sócrates marcando en fuera de juego en el 86, el terrible partido de Udine ante Uruguay en el 90, con penalti de Rubén Sosa a las nubes incluido…

Hay un largo discurrir de tropiezos en la primera jornada de la fase de grupos para España. No siempre salió mal dejarse puntos en el estreno. En Sudáfrica 2010, la derrota ante Suiza con aquel gol de Gelson Fernandes, fue el preludio de la página más bonita del fútbol español en su historia.

Se viene Cúper

Héctor Rául Cúper ha devuelto a Egipto a un Mundial 28 años después de la última vez. De la mano de Mo Salah, veremos si puede estar,  y custodiados por El Hadary. 45 años y 5 meses contemplan al guardián de la pirámide, veremos si es titular. Egipto no es una selección tan defensiva como suelen ser los equipos de Cúper, mantiene el orden y tiene mucho peligro arriba.

Enfrente estará Uruguay con el mismo seleccionador que la última vez que Egipto jugó un Mundial. El Maestro Tabárez se decidió por fin a renovar el mediocampo. Atrás quedan los guerreros, Arévalo Ríos y Álvaro González, jugadores clave en la última década del fútbol uruguayo. El relevo llega de la mano del talento: Vecino, Valverde, Betancur o Giorgian De Arrascaeta son el faro que ilumina el fútbol charrúa en la actualidad.

El verano del 90 en Cerdeña y Palermo

Tras sendos empates de los Faraones ante Países Bajos e Irlanda, el Grupo F se resolvió con un cabezazo del central inglés, Mark Wright. Ese gol privó a Egipto de disputar los octavos de final del Mundial de Italia. Era la selección egipcia de los hermanos Hassan y Abdelghany. Fue su última aparición en un Campeonato del Mundo hasta hoy.

Marruecos está de vuelta

Hervé Renard está haciendo un gran trabajo en la selección norteafricana. Llegó a cuartos de final en la última Copa de África y llega al Mundial con un equipo muy sólido. Lleva un año sin perder. Con Benatia liderando la defensa y  El Ahmadi barriendo todos los balones que se pierden en el mediocampo. Al rescate del juego aparecen Belhanda y el irregular y talentoso Hakim Ziyech. Juega con absoluta libertad en ataque. El Di María marroquí es un jugador capaz de poner en pie un estadio.

Enfrente estará Irán. Estuvo más de mil minutos sin encajar un gol en la fase de clasificación. En el banco, el experto Carlos Queiroz. Arriba una pareja que da miedo: Sardar Azmoun y Alireza Jahanbakhsh.  La movilidad de Azmoun y la zancada y poderío de Jahanbakhsh, son las dos bazas principales de Irán.

Matthäus acabó con el sueño

17 de junio de 1986, Monterrey, México. Marruecos se ha colado en octavos de final contra todo pronóstico en un grupo con Portugal, Polonia e Inglaterra. En la portería Ezaki Badou, mito del mallorquinismo, en mediocampo Mohamed Timoumi, que pasó por el Real Murcia dejando huella en La vieja Condomina. La República Federal de Alemania sufría. A dos minutos del final, con ambos equipos  firmando el armisticio de la prórroga, un zapazatazo de Lotthar Matthäus certificó el pase germano a cuartos y la eliminación marroquí. Esto ya es historia. Hoy se escribe un nuevo capítulo para Los Leones del Atlas.

Mi desván del Mundial. Día 1.

Rusia

Rusia y Arabia Saudí inauguran el Torneo. Rusia lleva muchos años alejada del primer orden mundial a nivel de selección. De la talentosa pero irregular generación que alcanzó las semifinales de la Eurocopa 2008 queda poco. El guardameta Akinfeev, el carrilero zurdo Zhirkov y el repescado capitán, Serguéi Ignasevich, por las bajas a última hora de los centrales Dzhikiya y Vasin.

Cherchesov arma un equipo con tres centrales. Un 3-4-1-2, normalmente. Aunque en el último amistoso ante Turquía probó con cuatro atrás. Alan Dzagoev sigue siendo el jugador de más calidad. Futbolista guadianesco, como le gusta decir al gran Sixto Miguel Serrano. En los últimos amistosos ha jugado de mediocentro, ante Francia, y en la mediapunta, ante Turquía. Para jugar de organizador le falta constancia, más cerca del área puede aflorar su irregular talento. Golovin apunta maneras de buen jugador. Tanto en la izquierda como por dentro. Además es bueno a balón parado.

La experiencia y buen hacer de Samedov y Zhirkov en los costados y la calidad del zurdo Aleksey Miranchuk arriba, junto a Smolov, son sus mejores argumentos.

 

 

 

 

 

 

 

 

La URSS en los Mundiales

Atrás queda el recuerdo la Unión Soviética en los Mundiales. Jugadorazos como Blokhin en el 82 y Belanov en el 86 y los árbitros. La URSS no tuvo suerte con los colegiados españoles en los Mundiales. Lamo Castillo ante Brasil en España 82, Sánchez Arminio como juez de línea en el 86 en aquel inolvidable URSS 3– Bélgica 4 y Soriano Aladrén en Italia 90, cuando también como juez de línea, indicó  al árbitro uruguayo Cardellino una mano fuera del área del defensa Kidiatulin como penalti. La derrota 2-0 ante Rumanía dejó a los soviéticos fuera del Mundial.

Arabia Saudí

Arabia Saudí es el rival de Rusia en el estreno del anfitrión. Con Juan Antonio Pizzi en el banco, tras sustituir a Van Marjwik tras la fase de clasificación. Pizzi hizo a la Roja chilena campeona de la Copa América Centenario hace dos años. La Chile de Pizzi volaba. Apretaba arriba al rival con su estilo voraz, vertical y directo. Tenía colmillo. Machacó a México 7-0 en una goleada histórica y se impuso por penaltis en la final a la Argentina del Tata Martino.

El actual equipo saudí no puede jugar igual. Es una selección lenta, con algún jugador de talento como el zurdo Yahya Al Shehri, que no llegó a debutar en el Leganés. Y con Al Muwallad y Al Dawsari, jugadores del Levante y Villarreal, en los costados.

Siempre Al Owairan

Pero juntar en la misma frase Arabia y Saudí y Mundial no se puede hacer sin acordarse de Saeed Al-Owairan y su gol a Bélgica en el Mundial de EEUU 94. Su carrera desde campo propio para terminar batiendo al gran Michel Preud’homme. Una versión algo atolondrada del gran gol de Maradona a Inglaterra. El gol de todos los tiempos. Es imposible no acordarse de Diego el día que comienza un Mundial. ¡A disfrutar!

Roberto Firmino, el activador

El Liverpool es un equipo con virtudes y defectos muy marcados. En ataque es un conjunto feroz, sobre todo cuando puede desplegarse y correr. Además intercala momentos de presión alta donde asfixia al rival. En defensa sufre, especialmente a la espalda de sus laterales y cuando sus centrales corren hacia atrás.

La explosión definitiva de Mohamed Salah en la élite del fútbol mundial eclipsa a otros jugadores reds. Mané y él son dos futbolistas devastadores al espacio. Verticales, incisivos, rápidos y con gol. Pero en fútbol hay jugadores de los que se habla menos y son de una importancia capital. Por lo que son capaces de hacer ellos mismos y por cómo afecta su juego al rendimiento de sus compañeros.

El Liverpool tiene un jugador fundamental para que su ataque sea tan dañino para el contrario: Roberto Firmino. Es el activador de Mané y Salah.  Hay tres claves fundamentales para entender la importancia del delantero brasileño en el sistema de Jurgen Klopp.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: thisisanfield.com

Criterio en las contras

El Liverpool es un equipo muy directo en su forma de atacar. Cuando presiona arriba, recupera muy cerca del área rival y ataca a pocos toques, aplicando mucha velocidad en sus acciones. Cuando sale a la contra es muy vertical. No tiene centrocampistas para dominar los partidos con la pelota ni centrales de un gran nivel técnico para elaborar. Busca salir rápido y Firmino es el encargado de administrar las contras. Maneja bien el tiempo y el espacio, sabe cuando desmarcarse él, o cuando habilitar a sus compañeros con un pase al hueco. Juega bien de espaldas y tiene ese don de los elegidos para aplicar a cada jugada la velocidad que más le convenga.

Complemento perfecto

Salah y Mané son futbolistas de una sola dirección. Firmino hace mejor a los dos. En espacios reducidos, su nivel técnico le permite dejarles mano a mano delante del portero contrario en cualquier momento. Es el mejor socio de ambos. Su capacidad para desmarcarse y arrastrar defensas, genera espacios para que ambos lleguen de atrás. Incluso para Jordan Henderson, interior toda la vida y reciclado con acierto como mediocentro, pero al que le gusta, siempre que puede, asomar por el área contraria.

El gol

Además de sus virtudes colectivas, Roberto Firmino es un futbolista con gol. 15 tantos en la Premier y 11 en la Champions lo atestiguan. En el área es frío, eso le ayuda a definir con seguridad. No es un “9” puro, sería lo que ahora se conoce como un falso “9”. Pero se trata de un buen goleador. En Brasil pelea el puesto en la delantera con Gabriel Jesús y en el Liverpool es fundamental, como complemento perfecto de Salah y Mané, por un lado, y por su propia capacidad para ver puerta. Y en esa faceta es dónde se beneficia de jugar en un equipo que incorpora permanentemente al ataque sus laterales, Alexander-Arnold por la derecha y Andrew Robertson por la izquierda.

 

 

 

Salah, un jugador diferente

Mohamed Salah vive el mejor momento de su carrera deportiva. El domingo fue nombrado el mejor jugador de la Premier en la presente temporada por sus propios compañeros. En el Liverpool ha encontrado un ecosistema perfecto para explotar sus virtudes.

Desde que llegó al fútbol europeo se podía percibir claramente que teníamos delante un jugador distinto. Rápido, hábil, ideal para marcar diferencias. Sobre todo en un equipo concebido para correr, siempre con espacios. Pero en los últimos meses hemos visto una evolución. Salah es un jugador mucho más determinante, juega con una confianza en sí mismo que llama la atención. No sólo al contragolpe, tiene muchos más registros. Se ha destapado como un gran goleador y hay varios factores clave para comprender su evolución.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: depor.com

El sistema del Liverpool

Kloop juega un 4-3-3 sin una referencia clara arriba. Eso beneficia a un jugador con mucha movilidad como es Salah. Los movimientos del egipcio nunca chocan con sus compañeros de ataque. Su punto de partida es la banda derecha, desde allí arranca, pero abarca todo el frente de ataque. Firmino es lo que denominamos un “nueve moderno”, de los que nunca está y siempre aparece. Y además deja espacio para que lo aprovechen los que llegan desde atrás. Algo parecido ocurre con Sadio Mané. El senegalés va desde la izquierda hacia dentro. Firmino es el socio ideal de ambos.

La responsabilidad del gol

A diferencia de lo que le sucedió en el Chelsea y en la Roma, en este Liverpool no existía de inicio la figura de un gran goleador. Salah marca diferencias en muchas jugadas por su velocidad. A eso une habilidad para el regate y se ha mostrado como un gran finalizador, especialmente en espacios reducidos y en el mano a mano a mano con el portero. En eso es en lo que más ha crecido. Lleva 31 goles en liga, Firmino 15 y Mané 10, entre los tres 56. En la Roma, su rival esta noche, hizo 14 y 15 tantos en cada una de sus dos temporadas. Allí, sí había un “9” de área como Dzeko.

La selección

Egipto ha vuelto a un Mundial 28 años después, de la mano de Héctor Cúper. La estrella es Salah. El buen momento en su selección le llega en el tramo decisivo de su carrera. Ha firmado 5 goles en la fase de clasificación. Un buen verano en Rusia le pondrá definitivamente en el punto de mira de muchos equipos grandes. Aunque ya juega en uno,  que ha vuelto a semifinales de Champions 10 años después, en parte gracias a él.

Arconada, Luis, Gil, Futre… mi primera final de Copa

Barça y Sevilla disputan mañana la final de la Copa del Rey en Madrid. Me puse a pensar en la primera final de Copa que recuerdo. Es la de 1987. Se jugó en La Romareda y enfrentó al Atlético de Madrid y la Real Sociedad. Fue un caluroso 27 de junio, coincidiendo con la elecciones a la Presidencia del Atlético. El Atleti disputaba dos partidos, uno en las oficinas del Calderón por la mañana y otro en Zaragoza por la tarde. El de Madrid lo ganó Jesús Gil. Llegó con Paulo Futre, flamante campeón de Europa con el Oporto un mes antes, colgado del brazo. En Zaragoza ganó la Real. Fue una final preciosa, plagada de detalles y disputada a 36 º grados centígrados, pasadas ya las ocho de la tarde.

Así llegaron

Los rojiblancos llegaron tras una liga discreta. Fue la famosa temporada del Play-Off, en la que acabó 7º. Un curso muy difícil. Comenzó Vicente Miera en el banquillo, le sustituyó Martínez Jayo y acabó de regreso Luis Aragonés. En febrero falleció Vicente Calderón, dejando huérfano el palco del mejor Presidente de la historia del club. Un día después de la final, el Presi era Gil, la estrella Futre y el técnico, César Luis Menotti. Así, de un plumazo. Aquella final de Zaragoza supuso un antes y un después en la historia del Atleti.

La Real agotaba los últimos vestigios del equipo campeón de liga a comienzos de la década. Aguantaban, Arconada, Górriz y Zamora, de los titulares del once histórico. En la plantilla y ya con mucho más peso, Gajate, Larrañaga y José Mari Bakero. Era la primera Real de Toshack. Terminó la liga empatada a puntos con el Atleti. La final de Copa se presentó como la oportunidad de ambos para jugar en Europa el curso siguiente. Esperaba la Recopa.

La final fue un magnífico espectáculo. El pequeño diablo, Roberto López Ufarte, firmó un partido extraordinario. Fue su último encuentro con la Real, cuatro días después se convertiría en jugador de su rival esa noche. Menotti ya le quiso cuando entrenaba al Barça, como el propio Roberto contó esta semana en Fiebre Maldini. Finalmente se lo llevaría al Atleti.

Luis colocó a Landáburu, centrocampista de tronío con llegada y un disparo extraordinario, a marcar al hombre a López Ufarte. El extremo realista le volvió literalmente loco en la primera parte. Hubo un intercambio de golpes permanente. López Ufarte adelantó a la Real a los 9′ minutos, el Polilla da Silva empató a los 25′, Txiki Beguiristain devolvió la ventaja a la Real, cerca del descanso, y el extremo Atlético, Juanjo Rubio, puso de nuevo las tablas a un cuarto de hora del final.

Así jugaron

El partido tuvo muchos nombres propios. Toshack dispuso dos marcadores, Górriz y Gajate, y un hombre escoba, Dadie. El Atleti era mortal al contragolpe y Luis jugaba con dos nueves, Uralde, ex realista, y Da Silva. Dadie fue el encargado de salir al corte en todo momento. Por la derecha hizo un partidazo, Javi Sagarzazu. Siempre en el recuerdo, falleció un mes y medio después, siendo ya jugador del Depor, de forma prematura e inesperada. La Real dejó de ancla a Bakero arriba. José Mari buscaba sacar provecho a su magnífico juego aéreo, pese a medir  1,72 m. Enfrente, nada más y nada menos que Arteche y Ruiz. La Real buscaba siempre el juego por banda y la habilidad de sus extremos, para favorecer la llegada de los centrocampistas. Larrañaga y el veterano Jesús Mari Zamora, héroe del Molinón 6 años antes, siempre fueron jugadores con llegada y gol, sobre todo Zamora.

Luis Aragonés era un técnico distinto al que conocimos los últimos años en la selección. Su Atleti del 87 jugaba un 4-4-2 basado en el repliegue y un contragolpe sensacional. Mientras aguantó el físico, la Real proponía y el Atleti se estiraba. Un ida y vuelta precioso. El extremo calor fue haciendo mella y en los últimos minutos los jugadores estaban tiesos. Luis había metido a Julio Salinas por Marina, nada más comenzar la segunda parte. El uruguayo Da Silva retrasó su posición trabajando a destajo. En la prórroga, entró Quique Setién. Un fino estilista al que Luis había relegado al banquillo ya en la temporada anterior. Su suplencia en la final de la Recopa en Lyon ante el Dinamo de Kiev, un año antes, aún coleaba. En su vuelta al banquillo, Luis seguía viendo a Setién como un revulsivo para el tramo final de los partidos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto: realsociedad.eus

Un desenlace precioso

Se llegó a los penaltis. Ahí estaban Arconada y Abel, veteranía contra juventud. Luis Miguel Arconada había superado una grave lesión en la rodilla. La temporada 85-86 se la pasó en blanco. Su lesión ante el Celta, en la primera jornada, fue un palo muy gordo. Había desaparecido de la selección tras una derrota en Gales camino del Mundial de México, injustamente señalado por el fallo en la final de la Eurocopa del 84, además.  Su extraordinario nivel en esta campaña, tras su recuperación, y sobre todo en la siguiente, estuvo a punto de suponer su regreso con España. Finalmente, Miguel Muñoz mantuvo a Zubi y no llamó a Arconada para la Eurocopa del verano del 88, en Alemania. Muchas voces pedían su regreso.

“No pasa nada, tenemos a Arconada” gritaba la mitad de La Romareda realista. Arconada detuvo los lanzamientos de Da Silva y Quique Ramos y la Copa viajó a San Sebastián. Fue un broche de oro para él y Zamora, estandartes de la gran Real. Para el Atleti fue el fin de una era y el comienzo de unos años volcánicos. Pero esa es una historia que contaremos otro día. Ojalá mañana veamos una final la mitad de bonita y emotiva que aquella…

 

 

 

 

 

De A Coruña a Atenas

Sábado 14 de mayo de 1994, A Coruña

Miroslav Djukic estaba a punto de inscribir su nombre con letras de oro en la Torre de Hércules para siempre. Once metros y un portero separaban al Depor de la primera liga de su historia. El Barcelona ganaba con comodidad en el Camp Nou al Sevilla por cinco a dos. En ambos encuentros esperaban el pitido final. Djuca, como le llamaba Arsenio, suspiró. Era el vivo reflejo de la duda. Al serbio se le encogió el pie y González atrapó el balón. Donato, lanzador habitual, lloraba en el banquillo, sustituido minutos antes que Quique Sánchez Flores trabase a Nando y López Nieto pitase penalti. Bebeto renunció a lanzarlo, Djukic asumió la responsabilidad y falló. Pero sólo fallan los grandes, los que se atreven. Djuca lloraba amargamente su infortunio en el suelo, inconsolable. Igual que Arsenio, el Zorro de Arteixo, mito viviente, arquitecto del primer gran Depor. Un equipo irrepetible que reinó sin ganar. Lo más difícil en fútbol.

A Coruña lloraba, Barcelona festejaba. Era el cuarto título consecutivo del Dream Team, el tercero logrado en la última jornada. Se instaló el estado de euforia en el Camp Nou. Nada hacía sospechar que cuatro días después concluiría un brillante ciclo de la forma más abrupta posible.

 

 

 

 

 

 

 

Miércoles 18 de mayo de 1994, Atenas

En aquella temporada 93/94 se permitían cuatro extranjeros por equipo, sólo tres podían jugar de inicio en el once. El Barça tenía a Koeman, Laudrup, Stoitchkov y Romario, casi nada. En Barcelona ya era un secreto a voces que Laudrup se iba al Real Madrid. Aquello sentó como una bomba en el vestuario, Cruyff tenía claro el descarte para la final. Pero ni una noticia de ese calado parecía frenar la euforia.

Enfrente estaba el Milan de Fabio Capello, un conjunto distinto al que deslumbró con Arrigo Sacchi pocos años antes. Mantenía varios jugadores de aquel equipo, pero contaba con la baja de su pareja de centrales titular, Alessandro Costacurta y Franco Baresi, dos ausencias de tronío. Todo apuntaba a una victoria azulgrana. La segunda orejona de su historia estaba muy cerca.

El partido fue un ejercicio de practicidad de un Milan que terminó ganando por aplastamiento. Porque aquel Milan no ganaba, te aniquilaba. Con vestigios en su juego del gran Milan de Sacchi, militarizado más aún por Capello con las marcas individuales. Filippo Galli y Christian Panucci se pusieron el disfraz de Costacurta y Baresi, respectivamente. Se marcaron un partido soberbio en el centro de la defensa anulando por completo a Stoitchkov y Romario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Milan replegó y esperó al Barça para fulminarle a la contra. El poderío físico de los rossoneri fue conmovedor. Desailly planeaba literalmente sobre la hierba del Olímpico de Atenas. De un área a otra, con una influencia imperial sobre el encuentro. Culminó su partido con el cuarto tanto, una mezcla de potencia y despliegue descomunal. Así era Marcel Desailly en todo su esplendor.

Al descanso ganaba el Milan 2-0 con un doblete de Daniele Massaro. Un jugador dos veces mundialista con 12 años de diferencia. Estuvo en la Squadra de Bearzot en el 82, cuando Pertini daba saltos en el palco y Tardelli nos dejó la celebración de todos los tiempos, tras marcar el segundo gol de los tres que Italia le hizo a la República Federal de Alemania en la gran final. Repitió con Sacchi en el 94. Celebró su presencia en la lista con dos goles en la final a sus 33 años.

El partido se acabó en el minuto cincuenta y siete. Savicevic diseñó una genialidad en su cabeza. Escorado a la derecha soltó un disparo parabólico con la izquierda, casi desde su Pogdoriça natal. La pelota bajaba con nieve y despistó a Zubi. Ese gol acabó con la trayectoria de Andoni en Barça. Puso fin a ocho años brillantes defendiendo la meta azulgrana.

Aquello dio lugar a un verano loco. Cruyff quiso dar un golpe de timón, poner fin a un ciclo glorioso. El mismo confesó años después que se precipitó. El primer damnificado fue Zubi, hubo más, pero esa ya es otra historia.

Con el pitido final del inglés Philip Don, la Piazza del Duomo se llenó de bufandas rojinegras. En el fútbol de las urgencias, el Barça deshizo un equipo campeón en cinco días, los que transcurrieron desde la parada de González al tanto de Savicevic. De A Coruña hasta Atenas, pasando por Barcelona, tres ciudades en las que el destino cambió para siempre la vida de varias personas, así es el fútbol.

Hubo un damnificado principal, Andoni Zubizarreta Urreta. Un gran portero, un magnífico Director Deportivo. Historia viva del Barcelona. Como tantas y tantas veces en el fútbol, da la sensación que no salió del Barça como merecía en ninguna de las dos ocasiones en las que tuvo que emigrar. Sólo el tiempo dirá si habrá una tercera…

La maldición del central

Suena a tópico pero ser central de un equipo grande nunca fue fácil. Jesús Vallejo (Zaragoza 05/01/1997) no es una excepción. A comienzos de la década de los 90 se instaló en torno al Real Madrid una teoría que evolucionó hacia etiqueta: “La maldición del central”. El extraordinario nivel del equipo en la segunda mitad de los 80 y el gran rendimiento de Manolo Sanchís, posibilitó que fuese más fácil jugar a su lado. Tendillo, Salguero e incluso Camacho en el final de su carrera. Jugase quien jugase ahí, funcionaba. El Madrid era un reloj suizo en ataque. Encajar algún gol se veía como un mal necesario. La llegada de Ruggeri en el verano del 89 suscitó algunas dudas. Pero el conjunto merengue se desató. Fue en la campaña la 89-90 dónde conquistó la 5ª liga consecutiva. Además llenó el zurrón con 107 goles.

Tras el comienzo de la nueva década, el Bernabéu vio desfilar muchos centrales, unos de más nivel que otros. Casi ninguno se acopló del todo. Predrag Spasic, Ricardo Rocha, Rafa Alkorta ( tuvo años muy buenos) y varios más. Alguno cayó en desgracia, con otros se fue injusto, pocos sobrevivieron. Aquel debate caló hondo y casi se lleva por delante al mismo Manolo Sanchís. Había teorías para todos los gustos. Unos defendían que ninguno tenía el nivel necesario, otros que Sanchís ya no era el mismo. Como casi siempre en estos casos, nadie tenía razón o todos un poco. En el verano del 94, llegó Jorge Valdano al banquillo. Recuperó el mejor Sanchís posible junto a Fernando Hierro. El malagueño sólo había sido central en su primera temporada en el Madrid, cinco años antes. En aquel momento era un buen centrocampista con llegada y mucho gol. Desde entonces se convirtió en uno de los mejores centrales del mundo. Ángel Cappa, segundo de Valdano, mantiene que fue la mejor pareja de centrales que vio jamás. Hierro y Sanchís eran complementarios, extraordinarios cada uno en su rol.

Por encima de momentos concretos y casos particulares, cuando un equipo como el Real Madrid funciona, se mira con más benevolencia la línea defensiva. Hay centrales que destacan independientemente del nivel del equipo. Pepe fue clave durante muchos años y posibilitó ver un Madrid defendiendo a 40 metros de su portería. Por agresividad, capacidad para corregir al espacio y buen juego aéreo. La personalidad y facultades físicas del portugués le hicieron caer de pie. Modeló su carácter con los años. El resultado fue un central imponente durante una década, pocos lo pueden decir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin animo de comparaciones, porque son muy distintos, Jesús Vallejo pertenece a la estirpe de central que siempre gustó en el Bernabéu. De la concentración nace su entendimiento del juego. Valiente y con velocidad para ir al cruce a campo abierto. Este es un aspecto clave para poder jugar en un equipo que asume riesgos por naturaleza. La anticipación es otro recurso que maneja bien. Lo exhibió en Zaragoza y en algunos partidos en Alemania. De momento en Madrid es más prudente en esa suerte. En temporadas como la actual, con muchos problemas para replegar en conjunto, un central que necesite dormir arropado sería condenado de inmediato.

Anoche ante el Numancia, Vallejo y Nacho formaron la pareja de centrales. El equipo blanco encajó dos goles, pero ambos dejaron un puñado de acciones donde mostraron sus virtudes. Un gol llegó en una contra, magistralmente ejecutada por los numantinos. La defensa fue la víctima de un equipo que se parte en el retorno. Se resquebraja con la misma facilidad que un cuchillo penetra la mantequilla. El otro tanto llegó en un gran remate de cabeza. Guillermo Fernández, colosal su partido, castigó uno de los pocos puntos débiles de Nacho, el juego aéreo. Vallejo y Nacho tienen cualidades para jugar en el Real Madrid. Nacho lo ha demostrado ya con creces. Ojalá con Vallejo tengan la paciencia necesaria.

Dos temporada en Segunda en el Zaragoza y una en la Bundesliga, a muy buen nivel en el Eintracht. Esos son los avales de Jesús Vallejo para recalar en Chamartín. Es una temporada muy peligrosa en el Madrid para un recién llegado, aún más para un defensa. Carece de la madurez necesaria para imponerse al margen de la dinámica del equipo. Todavía anda falto de un punto de agresividad en su juego. Vallejo necesita ir paso a paso. Desprende futuro, tufillo del bueno, además. Sus declaraciones destilan humildad y responsabilidad. Tiene los pies en el suelo y sabe dónde está. En el Bernabéu gusta su perfil dentro y fuera del campo. Necesita tiempo y un técnico que le apoye. Si le respetan las lesiones, no hay dudas, el Madrid acertó de pleno con su fichaje.