El nuevo rol del capitán

Sergio Ramos tiene una función más en el terreno de juego con la retirada de la selección de Gerard Piqué. En los últimos grandes torneos, el central del Barça era el encargado de salir jugando desde atrás. Su buen pie es ideal para un equipo que quiera salir combinando desde área propia. Sus pases baten líneas y era una buena solución cuando los rivales tapaban a Sergio Busquets, por delante suyo. Ramos ejercía de central corrector, atento a los balones al espacio del rival y siempre dispuesto para salir al corte. Ya sin Piqué, Luis Enrique ha optado por Nacho ante Inglaterra y Croacia, como compañero de Ramos en el centro de la defensa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Foto: Depor.com)

Las características de Nacho como central se asemejan a las funciones que tenía Ramos como pareja de Piqué. Nacho es rápido, pegajoso, intuye muy bien el pase rival, se anticipa y juega con un nivel de concentración máximo. Es una pesadilla para el contrario. Sergio Ramos tiene que asumir más protagonismo en la salida del balón. Esta nueva España de Luis Enrique quiere jugar más rápido, intenta que la pelota cruce a campo contrario lo antes posible. Anoche, ante Croacia, España sufrió durante los primeros veinte minutos por la presión alta de los de Dalic. El primer gol de la selección nació de una diagonal perfecta de Ramos sobre la subida de Carvajal. Tener un central que desplace bien en largo es un bien muy preciado en el fútbol. Con Luis Enrique veremos a menudo un balón diagonal de Ramos, buscando la incorporación de Carvajal. Por cierto, el nivel en ataque mostrado por el lateral del Real Madrid en estos dos partidos le deja sin competencia para el puesto.

La nueva Italia de Roberto Mancini

Italia sigue de luto. Aún convaleciente del shock que supuso quedar fuera del Mundial por primera vez desde 1958, se une la desazón que invade a los tifosi tras los partidos ante Polonia y Portugal. Dos dibujos distintos, un 4-3-3 ante los polacos y un 4-4-2 ante los lusos, pero conclusiones similares. Mancini busca una Italia protagonista y dominadora de los partidos, pero parece que no cuenta con la materia prima necesaria para llevar a buen fin su propuesta.

4-3-3 ante Polonia

Ante Polonia diseñó un mediocampo de buen pie. Jorginho como mediocentro, Pellegrini y Gagliardini en los pasillos interiores. Arriba optó por jugar con futbolistas a pie cambiado en banda, Bernardeschi e Insigne. En punta un Balotelli pasado de peso, con poca incidencia en el juego. Los mejores minutos de Italia llegaron en la segunda parte, cuando entraron Chiesa y Bonaventura. El extremo de la Fiore aportó desborde y el interior del Milan, potencia y llegada.

4-4-2 ante Portugal

Ante Portugal cambió el equipo. Optó por otro dibujo, un 4-4-2 con Cristante, tras su brillante papel en el Atalanta el curso pasado, como acompañante de Jorginho. En las bandas, Chiesa en la derecha y Bonaventura arrancando desde la izquierda. En lugar de jugar con Balotelli arriba, optó por una doble punta buscando más movilidad con Zaza e Immobile, pero el equipo no funcionó. Acabó volviendo al 4-3-3, con Berardi y Chiesa flanqueando a Zaza, y Bonaventura de interior, pero no encontró la forma de someter a Portugal. Rubén Neves gobernó el mediocampo, a su lado William Carvalho ordenaba el tráfico corto, jugando de interior. Pizzi aparecía como complemento perfecto de Bernardo Silva en la derecha, cuando el jugador del City rompía hacia dentro. El trío de centrocampistas portugueses se impuso claramente en el partido.

Mancini sorprendió con su elección para el centro de la zaga. Prescindió de la pareja Bonucci-Chielini, titulares ante Polonia, y dio entrada a Caldara y Romagnoli. André Silva se impuso a los dos en todo momento. El delantero del Sevilla maneja un amplio catálogo dentro del área. Incluye remate, juego de espaldas y una facilidad asombrosa para generase situaciones ventajosas para el disparo. Sin Cristiano, es la referencia del ataque portugués.

Tiene mucho trabajo por delante, Roberto Mancini. Esboza una idea interesante, pero con jugadores discretos para llevarla a cabo. No se vez luz al final del túnel.

 

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