Mi desván del Mundial. Día 12

Iniesta

Llega la hora de la verdad. En España andamos con el debate a cuestas de los descansos a Iniesta. Se juntan varios factores, su edad, un final de temporada con el Barça campeón, dónde le rindieron un homenaje merecido y eterno, y la vuelta a la competición. No es fácil para un jugador veterano. Sigue siendo decisivo, la jugada del gol de Costa ante Irán lo deja claro. Es clave administrarle bien.  Las características actuales del juego de España no ayudan. La selección es un equipo más largo que antaño, los interiores están obligados a mucho ida y vuelta y lógicamente Iniesta y Silva, los interiores, sufren. Este argumento sirve para Busquets.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Enfrente estará Marruecos. Una selección con mucho más juego que puntos en este Mundial. Un mal compañero de viaje. No será un partido fácil. Los de Hervé Renard no tienen mucho gol. Ni Boutaib, el nueve habitual de Renard, ni El Kaabi, que asombró en la CHAN (Copa de África para jugadores que jueguen sólo en el continente africano), han encontrado la red contraria. Sin embargo y por detrás del punta, los Amrabat, Belhanda y Ziyech, son una amenaza más que suficiente para tomarse el partido muy en serio. Si Renard decide dar descansos y jugar con la unidad B, sería más sencillo para España.

El gran día de Míchel

España disputó la fase de clasificación para el Mundial de Italia jugando un 4-4-2 de manual. Se clasificó con brillantez para el torneo. El partido del estreno, ante Uruguay en Udine, se saldó con empate a cero y unas sensaciones horribles. Rubén Sosa envió un penalti a las nubes. Pudo ser peor. La presión de un sector de la prensa sobre Luis Suárez, el seleccionador nacional, fue irrespirable. Se acusó a varios jugadores de intervenir en sus decisiones. El segundo partido fue ante Corea del Sur, también en Udine. España cambió el sistema y formó con tres centrales. Entró Górriz, junto a Sanchís y Andrinúa. Ya se mantendría hasta el final del campeonato, así. Míchel firmó tres goles. Tras el tercero gritó el famoso “Me lo merezco”. Fue un grito que salía del alma, en defensa propia y de sus compañeros. Después llegó la victoria ante Bélgica y la derrota ante Yugoslavia, en octavos de final. Otra vez nos fuimos a casa tras firmar el mejor partido del Mundial. Una derrota de otros tiempos. De otra España.

Cristiano vs Queiroz

A la misma hora se juega el Portugal v Irán. Los de Carlos Queiroz han dado muestras de su potencial en este Mundial. Irán defiende bien, físicamente están como motos y tienen capacidad para dañar a la contra. El planteamiento iraní no diferirá en exceso de lo visto ante España. Queiroz prescindió de Masoud, más técnico, para formar un mediocampo de mucho trabajo en el que formaron juntos Ebrahimi y Ezatolahi, dos mediocentros defensivos en un mediocampo de tres hombres. El otro interior podría ser para Amiri. Ansarifard puede dejar la banda derecha para jugar por detrás de Azmoun y Taremi.

No le acabó de funcionar a Fernando Santos la posición de Joao Mario, tirado a la izquierda, ante Marruecos. Se iba al medio y Guedes, acompañante de Cristiano arriba, no llegaba a tapar en la banda. Por allí encontró Nordin Amarabat su pradera particular. Tiene opciones de inicio, André Silva. Se caería Guedes del once. Aunque el talento, en el uno para uno, del jugador del Valencia, podría ser clave para encontrar la llave del cerrojo iraní. Difícil decisión.

Ignasevich, Cherysev y Golovin

A las 16:00 comienza a decidirse el Grupo A. Uruguay y Rusia se juegan el primer puesto. El empate le sirve a los rusos. Los onces son una incógnita, aunque nadie parece decidido a dar demasiados descansos. Hemos visto dos versiones de Uruguay en este campeonato. Una más atrevida en el debut ante Egipto, con Nández y De Arrascaeta en los costados. Y otra, más en la línea de la última década del fútbol charrúa, con Carlos Sánchez y Cebolla Rodríguez en banda. Un 4-4-2 que replegó en campo propio y salió a la contra, ante los saudíes.

Rusia está siendo una de las sensaciones del torneo. Un equipo que golea y juega muy alegre. El fútbol es caprichoso a veces. Las lesiones de los centrales, Vasin y Dzhikiya, obligó a repescar al veterano Ignasevich. La lesión de Dzagoev ante Arabia Saudí, obligó a centrar la posición de Golovin y dar entrada a Cherysev en banda izquierda. Estas circunstancias le han sentado de maravilla a la selección de Stanislav Cherchesov.

Ghiggia congeló Maracaná

16 de julio de 1950.  Brasil, de blanco, disputa la final de su Mundial ante Uruguay, delante de 173.850 espectadores. Friaca adelantó al anfitrión en el marcador. Maracaná era una fiesta. Uruguay se rebeló. El partido fue cambiando las tornas. El conjunto charrúa comenzó a llegar a la portería de Barbosa. Schiaffino empató el partido. Brasil se atascó, cada vez fue jugando peor. Encogido, acogotado, bajo una gran presión. A once minutos del final, Alcides Ghiggia se escapó por la derecha y su disparo, al palo corto, casi de puntera, sorprendió a Barbosa. Supuso el 2-1. El segundo Mundial para Uruguay. Una derrota que movió los cimientos del fútbol brasileño y de un país entero. Un drama para unos, una heroicidad para los otros.

El Hadary tiene una cita con la historia

Arabia Saudí y Egipto se despiden del torneo. Mo Salah, si juega, intentará hacer un gran partido en su adiós al Mundial. Es posible que juegue de inicio El Hadary, guardameta egipcio. Si lo hace, se convertirá en el futbolista más veterano en jugar en una Copa del Mundo, a sus 45 años. Batiendo el récord del colombiano Faryd Camilo Mondragón, en el Mundial de Brasil 2014, con 43. Les sigue el camerunés Roger Milla con 42, fue durante el Mundial de EEUU en 1994.

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