Mi desván del Mundial. Día 10

Lukaku al mando

Bélgica ganó a Panamá firmando una segunda parte contundente. Cuando puede correr, el conjunto de Roberto Martínez es demoledor. Sigue dejando alguna duda en la zona de creación. Le falta un futbolista que active todo el talento que tiene por delante. Es un problema recurrente en muchas selecciones de este Mundial. En el sistema de tres centrales y dos carrileros, Ferreira-Carrasco es el carrilero izquierdo. Sufrió ante Panamá y ante rivales más fuertes, es previsible que sufra más aún. No descartaría algún cambio de dibujo con Vertonghen como lateral izquierdo, durante el torneo. Así acabó ante Panamá.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Romelu Lukaku ha llegado como un avión al campeonato. Por detrás suyo, Bélgica junta a Dries Mertens, Eden Hazard y Kevin De Bruyne. Canela en rama. Una victoria belga este mediodía garantizaría el pase de los Diablos Rojos a los octavos de final.

Enfrente estará Túnez. Perdió ante Inglaterra en el estreno in extremis. Comenzó defendiendo muy mal, raro en ellos, porque es la selección africana que mejor defiende del torneo, y acabó haciendo sufrir a Inglaterra. Será interesante ver a Sliti a la espalda de Carrasco, si ambos juegan como extremo derecho y carrilero izquierdo, respectivamente. Destaca el buen hacer del mediocentro, Skhiri, y el polivalente Fakhreddine Ben Youssef, dos de los mejores ante Inglaterra. Este último también podría jugar en la derecha. Ahí es un puñal.

Platt puso fin al sueño belga

26 de junio de 1990. Estadio Renato Dall’ Ara. Bolonia.

Corría el minuto 119′ del partido de octavos de final del Mundial de Italia 90, entre Bélgica e Inglaterra, cuando Paul Gascoigne arrancó de campo propio con una fuerza inusitada. Tras él, Eric Gerets. Los años no perdonan y Gerets terminó derribando a Gazza. A unos unos 10 metros de la frontal del área. Michel Preud’homme, leyenda belga en la portería y heredero de Jean Marie Pfaff, colocó la barrera y su defensa.

Gascoigne tiró de pizarra y colgó el balón. Franky Van der Elst se despistó y perdió su marca. David Platt cazó una volea a la media vuelta y batió a Preud’homme. En el último suspiro, a un minuto de una tanda de penaltis que prometía para Bélgica, Ahí se acabó el sueño de una generación que apuntó, sin dar, en las Eurocopas del 80 y 84 y los Mundiales del 82, 86 y 90. Ya quedaban pocos del comienzo de la década prodigiosa. Seguía el mito, Guy This, en el banquillo. Demostraron una capacidad inmensa para competir.

El partido de la confirmación

México dejó un primer tiempo memorable ante Alemania. Vela destrozó la espalda de Kroos y Khedira. Las transiciones de los de Osorio mandaron a la lona a los de Joachim Löw. Hoy juegan ante Corea del Sur. Osorio es una caja de sorpresas, podría repetir el once. Aunque Aquino y Tecatito Corona podrían tener opciones de inicio. Héctor Herrera viene de firmar un partido para el recuerdo ante Alemania. Él y Guardado parecen fijos en la sala de máquinas del Tri.

No le funcionó a Corea del Sur jugar con el gigantón Kim Shin-Wook (1,98 m) arriba, ante Suecia. Es posible que hoy veamos replegar a los de Shin Tae-Yong y buscar la contra con la velocidad al espacio de Hwang Hee-Chan y el talento en conducción de Heung Min-Son. Los mejores minutos de los coreanos ante Suecia fue cuando coincidieron en el campo, Lee Seung-Woo y Ki Sung Yueng. Veremos si el técnico se atreve de inicio con ambos.

Hong Myung Bo vs Iker Casillas

Las tropelias de Al-Ghandour y sus linieres abocaron a España a la tanda de penaltis, ante Corea del Sur, en los cuartos de final del Mundial 2002. Ya en en la tanda, falló Joaquín. Llegó la hora del lanzamiento decisivo. El encargado de golpear es un mito viviente del fútbol de la República de Corea, Hong Myung-Bo. 135 veces internacional, disputó 4 Mundiales, 90, 94, 98 y 2002. Fue un central de jerarquía y buena salida de balón. Una de las claves de aquella Corea del Sur. Es cierto que la ayudaron los árbitros, pero corría a destajo y estaba bien organizada por el neerlandés, Guus Hiddink. Batió a Casillas y los surcoreanos se metieron en semifinales de su torneo. Allí les esperaba, Michael Ballack.

Cara o cruz

Alemania tiene el primer match ball en el segundo partido del Mundial. El arreón final ante México, con 20′ minutos colosales de Toni Kroos al mando, no sirvieron para empatar el partido. Hoy sólo le sirve ganar ante Suecia, para no verse al borde la eliminación en la primera fase. Es el síndrome del campeón anterior. Lo sufrió España en Brasil hace cuatro años. Löw duda entre Reus y Draxler por un puesto en el once. Hummels es baja y entrará Niklas Süle, junto a Jerome Boateng, en el centro de la zaga. El regreso de Jonas Héctor al lateral izquierdo y la duda entre Mario Gómez y Werner arriba, inundan el ambiente.

Enfrente estará Suecia. Una selección con mucho orden y poco talento, liderada por Andreas Granqvist en el centro de la zaga. Hoy recupera a su lado a Lindelöf, ausente por gripe ante Corea del Sur. La generación campeona de Europa Sub 21, en 2015, en la República Checa, no acaba de dar el salto a la absoluta. Sólo el lateral izquierdo Augustinsson y el propio Lindelöf, tienen peso en el once. Esta Suecia, post-Ibra, se ampara en la disciplina defensiva y el buen hacer arriba de la pareja de veteranos ilustres, Berg y Toivonen. El talento depende de Emil Forsberg, muy apagado en el estreno. Él debe capitanear, partiendo desde la izquierda, las acometidas suecas.

 

 

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