Mi desván del Mundial. Día 7

Derribar el fortín

Hoy vuelve España. Irán no es un rival fácil, ya mostró sus credenciales ante Marruecos. El conjunto de Carlos Queiroz se ordena bien en defensa, es un equipo disciplinado, junta bien sus líneas y tiene jugadores arriba que rinden a buen nivel en Europa. Es baja el mediocentro defensivo, reconvertido a central, Cheshmi. Ya tendrá disponible al mediocentro defensivo habitual, Ezatolahi, aunque Queiroz duda entre él y Ebrahimi. Firmó un partidazo ante Marruecos como pivote defensivo. A su lado un viejo conocido de Osasuna y Las Palmas es el encargado de mover los hilos, Masoud Shojaei.

En la derecha juega Alireza Jahanbaskhsh, máximo goleador de la liga holandesa con el AZ. Un futbolista de  zancada portentosa. En punta, Azmoun. El delantero del Rubin Kazan es muy bueno a nivel de movimientos. Piqué y Ramos deberán estar muy atentos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fernando Hierro mantiene la confianza en David de Gea. Las dudas estriban en añadir o no un extremo al once. La idea es que ayude a derribar el fuerte iraní. Podría entrar Lucas Vázquez en la derecha, jugar Isco de interior y prescindir de Koke. El posible retorno de Dani Carvajal es otra de las incógnitas. El resto del once será idéntico al del empate a tres ante Portugal. Arriba jugará un Diego Costa en estado de gracia.

El partido de los ramos de flores

Irán y EEUU se obsequiaron mutuamente con ramos de flores, antes del comienzo de su enfrentamiento en el Mundial de Francia 98. El clima político era irrespirable y fue un gesto de buena voluntad que aún se recuerda. Sobre la hierba de Gerland, en Lyon, se vivió un partido histórico. Los goles de Estili y Mahdavikia permitieron derrotar a EEUU por un tanto a dos. Ambas quedaron fuera del Mundial, pero fue un partido cargado de simbología, dentro y fuera del terreno de juego.

A un paso de octavos

Uruguay está a una victoria, ante el rival más débil del Mundial, de certificar el pase a octavos de final y jugarse la primera plaza en el último partido del grupo ante Rusia. Tabárez se piensa dar entrada en el once al Cebolla Rodríguez en lugar de Giorgian De Arrascaeta, cerca de la banda izquierda. El Cebolla ya no es el jugador de banda que conocíamos, busca más jugar por dentro. Aunque no tiene la calidad ni visión de juego del jugador de Cruzeiro, un “10” diestro tirado al costado izquierdo. En los saudíes se la juega Pizzi. El equipo decepcionó ante Rusia y tendrá muy difícil puntuar ante Uruguay. Es una selección lenta y con muchos problemas defensivos.

Una fiera anda suelta

En Marruecos está decretado el estado de alarma. Hoy juega ante la Portugal de un Cristiano Ronaldo imperial. Cristiano es una fiera indomable. Su arrebato ante España supuso tres goles a favor de su selección. Esta Portugal tiene más calidad que la campeona de Europa hace dos veranos, pero no se entiende sin todo lo que aporta el “7”. El retorno de Joao Mario, cerca de una banda, puede ser la única novedad que introduzca hoy Fernando Santos.

Esperando a Ziyech

Marruecos no tiene otra opción que puntuar hoy. La derrota ante Irán le deja contra la espada y la pared. Si Nordin Amrabat recupera su puesto arriba, Dirar volvería al lateral derecho y Achraf se mantendría en el izquierdo. Harit, a sus 20 años,  fue el mejor ante Irán, pero no tiene su puesto asegurado en el once. Hoy el conjunto de Hervé Renard necesitará la mejor versión de Hakim Ziyech, muy desdibujado en el primer partido, si quiere puntuar y seguir con esperanzas de alcanzar la segunda fase.

El caso Saltillo

Portugal llegó a México 86 tras realizar una gran Eurocopa en 1984, pero todo se torció. Las bajas a última hora de Jordao y Chalana, por diferentes motivos, privaron al conjunto luso de dos jugadores clave. Sí estuvo Paulo Futre, por entonces jugador del Oporto, gran promesa del fútbol europeo a los 20 años. Los mismos que llevaba Portugal sin acudir a un Mundial. De Eusebio en 1966 a Futre en 1986.

Sin embargo, desde el primer día de concentración en México, nada sucedió según lo previsto. Los portugueses acudieron al Mundial un mes antes del comienzo del mismo y se hospedaron en el Hotel La Torre de la ciudad de Saltillo, apodado por ellos mismos como la Fortaleza, debido a la excesiva seguridad del recinto.

El conocido como “Caso Saltillo” estaba relacionado con un desacuerdo entre la Federación Portuguesa y los jugadores de la selección por la compensación que debían recibir los jugadores tras unas campañas publicitarias previas a la disputa del Mundial. Llegó la hora de concentrarse y el Presidente, Silva Resende, no acudió a la concentración. No quiso resolver el tema y se quedo con casi todo el porcentaje de los beneficios.

Se generó un clima irrespirable, los jugadores no estaban a gusto en el fuerte, donde según ellos estaban concentrados y además los campos de entrenamiento estaban en un estado pésimo. Los jugadores se unieron entre ellos pero el Mundial fue horrible. La victoria ante Inglaterra, con un golazo de Carlos Manuel, fue el preludio de dos derrotas, ante Polonia y Marruecos, que apearon a Portugal del torneo. Después llegaron las sanciones federativas y el final de una generación que pudo reinar y no fue.

 

 

 

 

 

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