Mi desván del Mundial. Día 5.

La Suecia post-Ibra

Debuta Suecia, ya sin Slatan Ibrahimovic, el mejor jugador sueco de la historia. Con la selección consiguió menos que otros. Porque al fútbol no se juega solo, por muy bueno que uno sea. Finalmente Ibra se ofreció a su manera para estar, pero el seleccionador, Jane Andersson, consideró que si no había sido parte del proceso clasificatorio, no debía ir.

Suecia es un equipo muy ordenado, lo vimos en la respesca ante Italia. Se arma bajo el paraguas de un 4-4-2 en el que todos repliegan y buscan las contra para explotar a dos veteranos ilustres: Ola Toivonen y Marcus Berg. No es conjunto imaginativo, pero sí muy disciplinado. Con algún jugador campeón de Europa S21, en 2015,  como el central, Lindelof,  y el lateral izquierdo, Augustinsson, en el once titular. Una selección gobernada sobre la hierba por Emil Forsberg. El jugador del Leipzig es la clave, arrancando desde la izquierda hacia dentro.

Un viejo conocido de los Mundiales

Enfrente estará Corea del Sur, un equipo mucho más directo desde que Uli Stielike dejó el banquillo hace un año. Está comandada por Heung Min-Song, en un nivel de forma excelente. Otro jugador llamado a ser importante es el delantero del Salzburgo, Hwang Hee-Chan, tiene mucha movilidad, ataca muy bien los espacios e inicia la presión arriba.

Corea del Sur tiene dos problemas principales:

1.- Ki Sung-Yueng juega muy lejos del área y prueba poco su excelente disparo.

2. Cuando juega Kim Shin-Wook, delantero de 1,98 m. Stielike no le llevó a la Copa de Asia 2015 porque condicionaba todo. Cuando juega él, el equipo le busca siempre demasiado directo. Es una tentación muy grande que condiciona la forma de jugar del equipo. Pero es un buen delantero, se mueve bien para su envergadura. Y como recurso es magnífico.

La fata ensayada en San Francisco

Corría el minuto 78’ del partido de cuartos, del Mundial 94,  entre Suecia y Rumanía. El árbitro inglés, señor Philip Don, señaló una falta a favor de Suecia, ligeramente escorada hacia la derecha, ideal para un zurdo. Allí se acercó Stefan Schwarz, excelente mediocentro zurdo del Bayer Leverkusen, en aquel momento. Para sorpresa general, Schwarz saltó por encima, Mild tocó en paralelo por abajo y salió de la nada Brolin, escondido detrás de la barrera, para recibir el pase de Mild y batir por alto a Prunea. Una genialidad, un golazo.

El partido acabó dos a dos y Suecia pasó a semifinales, tras el fallo de Miodrag Belodedici en la tanda de penaltis. Fue la generación de oro del fútbol sueco. Los Ravelli, Bjorklund, Schwarz, Ingesson, Limpar, Brolin, Dahlin y compañía asombraron al mundo. Dos años antes, en su Eurocopa, ya habían apuntado maneras.

Bélgica a escena

Se acabó la espera. La generación más prometedora del fútbol belga en 30 años está ante el Mundial de su confirmación. En Brasil 2014 y la Euro 2016 no estuvieron a la altura. Sus jugadores más importantes llegan en plena madurez y cuentan con un talento descomunal, llamado Kevin De Bruyne.

Con el español Roberto Martínez al mando, Bélgica dibuja un 3-4-3 en el que Ferreira-Carrasco es carrilero izquierdo y quizá falté un mediocentro armador de fútbol de gran nivel, pero son candidatos a todo. Apagados los ecos por la polémica ausencia de Radja Nainggolan de la lista, habrá que estar atentos a la tripleta ofensiva que forman, Eden Hazard, Dries Mertens y Romelu Lukaku. Es el Mundial de toda una generación.

El triunfo del Bolillo

Enfrente estará Panamá. La selección del Bolillo Gómez debuta en un Mundial. Es una selección veterana, con mucho oficio. Destaca el central Román Torres, clave en la clasificación con aquel gol agónico ante Costa Rica,  y el delantero Blas Pérez. Será difícil que rescaten algún punto en su estreno mundialista. La baja a última hora del talentoso extremo Alberto Quintero, por lesión, ha sido un palo gordo.

Ceulemans en el atardecer de Puebla

Ya sin Van Moer, retirado, y sin Ludo Coeck, tristemente fallecido unos meses antes en accidente de coche, Bélgica se presentó en México 86 con dudas. Hizo un Mundial estupendo. Sólo Maradona pudo frenarles en semifinales. España les sufrió. Fue la tarde del 22 de junio de 1986, en Puebla. Vercauteren puso el balón desde la izquierda y Ceulemans su cabeza, castigando las bajas de Maceda y Goicoetxea en el centro de la defensa española. Bélgica se adelantaba en el marcador. Empataría Señor casi al final. En los penaltis falló Eloy, paró Pfaff. Bélgica estaba entre las cuatro mejores del mundo de la mano de Pfaff, Gerets, Vercauteren, Ceulemans y un jovencísimo Enzo Scifo, fuente inagotable de talento. Fue una selección de carácter, competidores natos.

God Save the Queen

Inglaterra aparece en el Mundial muy renovada. Southgate ha confiado en la juventud para afrontar el torneo. En los últimos meses de la preparación está jugando con tres centrales y así parece que afronta el campeonato. Lo probó ante Países Bajos e Italia en los amistosos de marzo y lo reafirmó ante Nigeria y Costa Rica, recientemente. Un 3-5-2 en el que Walker es central derecho en línea de tres centrales y Henderson debe ser clave en mediocampo, tras su gran temporada en los reds. Inglaterra apunta a equipo vertical, directo, con poca pausa y mucho vértigo. Arriba Harry Kane, el jugador inglés más ilusionante en años. Son una incógnita, con menos nombre que otras veces, mayor solidez y no excesivo talento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El orden tunecino

Enfrente estará Túnez. La selección africana que mejor defiende. España puede dar cuenta reciente de ello. Con la baja por lesión de su mejor jugador, Mskani, que destacó en la Copa de África de 2013, la que ganó Zambia. Atentos a Sliti, buen extremo que a veces juega de falso “9”. Ante España comenzó ahí.

Fue en Rosario, la primera vez

Antes que Camerún saludase al Mundo en 1982, lo hizo Túnez en el 78. La primera vez que un equipo africano ganó en un partido en un Mundial. Fue en Rosario. Ganó a la selección mexicana del melenudo Cuéllar y un jovencísimo, Hugo Sánchez. Túnez era un equipo de un nivel técnico altísimo. Tenían un hombre libre de mucha calidad, Tarek Dhiab, lento y elegante a partes iguales. Marcaba el paso. Historia de verdad.

Your email address will not be published. Required fields are marked *