La maldición del central

Suena a tópico pero ser central de un equipo grande nunca fue fácil. Jesús Vallejo (Zaragoza 05/01/1997) no es una excepción. A comienzos de la década de los 90 se instaló en torno al Real Madrid una teoría que evolucionó hacia etiqueta: “La maldición del central”. El extraordinario nivel del equipo en la segunda mitad de los 80 y el gran rendimiento de Manolo Sanchís, posibilitó que fuese más fácil jugar a su lado. Tendillo, Salguero e incluso Camacho en el final de su carrera. Jugase quien jugase ahí, funcionaba. El Madrid era un reloj suizo en ataque. Encajar algún gol se veía como un mal necesario. La llegada de Ruggeri en el verano del 89 suscitó algunas dudas. Pero el conjunto merengue se desató. Fue en la campaña la 89-90 dónde conquistó la 5ª liga consecutiva. Además llenó el zurrón con 107 goles.

Tras el comienzo de la nueva década, el Bernabéu vio desfilar muchos centrales, unos de más nivel que otros. Casi ninguno se acopló del todo. Predrag Spasic, Ricardo Rocha, Rafa Alkorta ( tuvo años muy buenos) y varios más. Alguno cayó en desgracia, con otros se fue injusto, pocos sobrevivieron. Aquel debate caló hondo y casi se lleva por delante al mismo Manolo Sanchís. Había teorías para todos los gustos. Unos defendían que ninguno tenía el nivel necesario, otros que Sanchís ya no era el mismo. Como casi siempre en estos casos, nadie tenía razón o todos un poco. En el verano del 94, llegó Jorge Valdano al banquillo. Recuperó el mejor Sanchís posible junto a Fernando Hierro. El malagueño sólo había sido central en su primera temporada en el Madrid, cinco años antes. En aquel momento era un buen centrocampista con llegada y mucho gol. Desde entonces se convirtió en uno de los mejores centrales del mundo. Ángel Cappa, segundo de Valdano, mantiene que fue la mejor pareja de centrales que vio jamás. Hierro y Sanchís eran complementarios, extraordinarios cada uno en su rol.

Por encima de momentos concretos y casos particulares, cuando un equipo como el Real Madrid funciona, se mira con más benevolencia la línea defensiva. Hay centrales que destacan independientemente del nivel del equipo. Pepe fue clave durante muchos años y posibilitó ver un Madrid defendiendo a 40 metros de su portería. Por agresividad, capacidad para corregir al espacio y buen juego aéreo. La personalidad y facultades físicas del portugués le hicieron caer de pie. Modeló su carácter con los años. El resultado fue un central imponente durante una década, pocos lo pueden decir.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin animo de comparaciones, porque son muy distintos, Jesús Vallejo pertenece a la estirpe de central que siempre gustó en el Bernabéu. De la concentración nace su entendimiento del juego. Valiente y con velocidad para ir al cruce a campo abierto. Este es un aspecto clave para poder jugar en un equipo que asume riesgos por naturaleza. La anticipación es otro recurso que maneja bien. Lo exhibió en Zaragoza y en algunos partidos en Alemania. De momento en Madrid es más prudente en esa suerte. En temporadas como la actual, con muchos problemas para replegar en conjunto, un central que necesite dormir arropado sería condenado de inmediato.

Anoche ante el Numancia, Vallejo y Nacho formaron la pareja de centrales. El equipo blanco encajó dos goles, pero ambos dejaron un puñado de acciones donde mostraron sus virtudes. Un gol llegó en una contra, magistralmente ejecutada por los numantinos. La defensa fue la víctima de un equipo que se parte en el retorno. Se resquebraja con la misma facilidad que un cuchillo penetra la mantequilla. El otro tanto llegó en un gran remate de cabeza. Guillermo Fernández, colosal su partido, castigó uno de los pocos puntos débiles de Nacho, el juego aéreo. Vallejo y Nacho tienen cualidades para jugar en el Real Madrid. Nacho lo ha demostrado ya con creces. Ojalá con Vallejo tengan la paciencia necesaria.

Dos temporada en Segunda en el Zaragoza y una en la Bundesliga, a muy buen nivel en el Eintracht. Esos son los avales de Jesús Vallejo para recalar en Chamartín. Es una temporada muy peligrosa en el Madrid para un recién llegado, aún más para un defensa. Carece de la madurez necesaria para imponerse al margen de la dinámica del equipo. Todavía anda falto de un punto de agresividad en su juego. Vallejo necesita ir paso a paso. Desprende futuro, tufillo del bueno, además. Sus declaraciones destilan humildad y responsabilidad. Tiene los pies en el suelo y sabe dónde está. En el Bernabéu gusta su perfil dentro y fuera del campo. Necesita tiempo y un técnico que le apoye. Si le respetan las lesiones, no hay dudas, el Madrid acertó de pleno con su fichaje.

 

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