Aún existe el fútbol de siempre

El fútbol actual del máximo nivel tiene una exposición desorbitada. Aún mantiene la esencia de siempre pero hay que buscarla. Si buscas, la encuentras. En Cardiff se cita mañana parte de la vieja Europa. Juventus y Real Madrid. El Madrid es un río que lo desborda todo, a veces para bien, otras no tanto. Buscar la esencia en el Madrid cada vez es más difícil pero se puede, claro que se puede,  y la clave está en el fútbol, no hay que ir más lejos.

El Madrid en su esencia es algo muy distinto a lo que a veces se pregona dentro y fuera del club. Y tiene su afición fiel, leal y respetuosa con el contrario. No son pocos, pero como casi siempre en la vida hacen menos ruido que los otros. El fútbol ha cambiado más en los últimos 20 años que en los 133 primeros. El dinero lo manejan unos pocos y cada es más de los clubes ricos, pero el juego sigue teniendo sus propias reglas. El dinero ayuda a estar en las finales y a ganar campeonatos, cómo no, pero afortunadamente no lo garantiza, por eso sigue siendo el juego más bonito y especial del mundo.

El Real Madrid y valores suelen ir juntos muchas veces. El problema es que casi siempre en bocas demasiado interesadas. Sobra excitación, falta mesura. Para bien y para mal. Es una realidad que el Real Madrid actual es menos querido en España que antes para el que no es madridista. Eso debería obligar al club a mirar hacia dentro, lo más difícil en la vida, y analizar el por qué.  También se ha convertido en la excusa perfecta para los que, actuase como actuase, siempre aprovecharían para cargar más piedras en la mochila de los prejuicios. A favor y en contra se desbordan los argumentos, muchos de ellos irreales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Madrid alcanza su tercera final de Champions en cuatro años porque tiene una plantilla extraordinaria, la más completa que yo al menos le recuerdo. Con una base sólida de jugadores españoles, no todos titulares, pero todos importantes. Siempre fue así cuando el club tuvo éxitos en Europa. El fútbol sigue necesitando referentes, eso no ha cambiado, menos mal. El Madrid los tiene y por eso juega finales.

Sin un estilo de juego especialmente definido, pero con momentos de fútbol brillantes durante la temporada. Respetando la tradición propia de ser un equipo que no se rinde nunca y  siempre busca un gol más que el contrario, sin reducto para la especulación, y con un entrenador que se acerca mucho al perfil de los técnicos más exitosos de la historia del club. Zinedine Zidane tiene similitudes con Miguel Muñoz, Luis Molowny, Leo Bennhakker y Vicente del Bosque. Las tiene. Y se alejan de la maldad del “salgan y jueguen”. Cada club tiene su idiosincrasia y en la del Real Madrid los técnicos que mejor manejan la plantilla desde la naturalidad tienen mucho ganado.

Enfrente estará la Juve. Un gigante del fútbol mundial, que diez años después de manchar su nombre en la Serie B del fútbol italiano se ha puesto de pie. Y llega en el punto exacto de madurez en su nueva vida. Con una leyenda en la portería, un gigante que dignifica su profesión cada día en el máximo nivel a sus 39 años como es Gianluigi Buffon.

Es una final preciosa, fútbol en estado puro. ¡A disfrutar!

 

 

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