El balón como enemigo

El tren de alta velocidad no para en Lille. Ayer lo pudimos observar con nitidez en el primer tiempo del partido entre Francia y Suiza. Moussa Sissoko y Paul Pogba, con metros por delante, son imparables.

El problema para Francia y muchas selecciones en esta Eurocopa, es cuando no pueden desplegarse en ataque. Si el rival les entrega la pelota y hay que generar juego se instala el colapso.

Cabaye como solución

Didier Deschamps detectó esa carencia en su selección en los dos primeros partidos. Ayer apostó de inicio por Yohan Cabaye. Es el más capacitado para mejorar el primer pase de todos los centrocampistas que tiene Francia en este torneo.

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Con Cabaye en la base de la jugada, Sissoko y Pogba tenían libertad para desengancharse una y otra vez. En los primeros minutos exhibieron su capacidad para devorar metros en transición. Pogba mostró su repertorio para disparar con ambas piernas. Esta temporada ha mejorado en su relación con el juego, pero sus principales virtudes siguen estando relacionadas más con el gol.

Con el paso de los minutos, Suiza se fue agrupando cada vez más y Francia, pese a la presencia de Cabaye, no supo generar grietas por las que filtrar algún balón. El mediocentro del Crystal Palace tuvo poca influencia en el juego.

Xhaka al mando

Granit Xhaka consiguió que a Suiza le durase más el balón con el paso de los minutos. No generó mucho peligro en ataque, pero sí consiguió detener las cabalgadas de los galgos franceses. La segunda parte demostró que ambas selecciones son más felices sin el esférico, ninguna supo desarmar a la otra cuando tuvo la posesión. Payet, un día más, pudo cambiar el sino del partido en el tramo final, pero esta vez no llegó el gol.

La solidez como arma

Francia terminó con un sistema 4-1-4-1 con Sissoko y Payet por fuera, Pogba y Matuidi por dentro. No son Giresse, Genghini, Tigana y Platini precisamente, aunque sí tienen más solidez que los del histórico Le Carré Magique.

La apuesta por la solidez y fiar todo en ataque a la velocidad de Griezmann y lo que pueda inventar Payet, parece clara. Francia tiene sus limitaciones, sin embargo ante rivales como España o Alemania puede ser mortal de necesidad.

Suiza era feliz con el empate que la clasificaba. Se marchó frustrado Shaqiri, al que el 105 x 70  se le hace cada vez más grande. Él juega en espacios muy reducidos, su juego torna intrascendente.

España y en menor medida Alemania y Portugal, resultados al margen, son las únicas selecciones que se pueden plantear dominar con la pelota. Los cruces serán auténticas batallas estratégicas con el balón como bulto sospechoso.

 

 

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