Un día cómodo en la oficina

Haití no pudo juntar sus líneas en ningún momento del partido de anoche ante Brasil. En muchos tramos del mismo fue muy arriba a buscar al contrario, sobre todo en el segundo tiempo. La canarinha, mucho mejor técnicamente, castigó tanto agujero con verticalidad y contundencia.

Mucho espacio entre líneas

Para un Brasil tan necesitado de una gran actuación, Haití fue un como encontrar un manantial en el desierto. Fue un día cómodo en la oficina. Pese a ello, el partido que hizo Brasil fue bueno y convincente, especialmente en el primer tiempo, después fue más fácil aún.

Tras dos partidos jugados se pueden escudriñar ya algunas virtudes y defectos en este Brasil que dirige Dunga. Los laterales, Dani Alves y Filipe Luis, tienen la llave del cofre. En un equipo sin extremos puros y ni mucho talento en la mediapunta ni para el gol, las subidas permanentes al ataque de ambos son clave para dar amplitud y generar superioridades.

Casemiro se asienta cada vez más en el mediocentro, ayer tuvo a Elías más cerca en algunos momentos. Ante Ecuador jugó un 4-3-3 más claro con Elías y Renato Augusto de interiores, con metros por delante para llegar. Elías tiene capacidad para llegar arriba, es una de sus virtudes, pero su despliegue físico le permite ayudar también en defensa.

En defensa surgen dudas, especialmente en el centro de la zaga con Gil. Es lento, recuerda mucho a Roque Junior, uno de los centrales de la canarinha en el Mundial de Japón y Corea 2002. Ante rivales más potentes, Brasil puede tener una vía de agua por ahí.

Coutinho

El nombre propio de Brasil fue Philippe Coutinho, autor de un Hat trick y clave del buen primer tiempo en líneas generales de Brasil. Cuando está inspirado hay muy pocos con su talento. Su magia intermitente apareció con más regularidad que de costumbre. Fue una buena faena de aliño la suya.

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Duckens Nazon y el recuerdo de hace un año

El segundo acto fue un intento suicida de Haití en busca del gol del honor, que finalmente consiguió Marcelin. Destacó Duckens Nazon, entró por Kervens Belfort tras el descanso y se movió bien, con inteligencia. Para el recuerdo el gol histórico que consiguió ante Panamá en la pasada Copa de Oro, hace casi un año, y que sirvió para empatar aquel partido.

En los segundos cuarenta y cinco minutos Brasil jugó a ganar la espalda a la defensa de Haití y ahí destacó Gabriel Barbosa, Gabigol es un sabueso peligroso. Vive en línea con los centrales contrarios gracias a su movilidad y tiene facilidad para armar rápido la pierna y disparar a gol. Hubo un pase de Lucas Lima, sobre el mismo Gabriel, para poner en los resúmenes del año.

Hubo brotes verdes en Brasil, aunque el análisis debe ir acompañado de toda la cautela posible por el rival que tuvo enfrente.

 

 

 

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