Sentirse importante

“Con Colombia juego hasta cojo…”, esta fue la frase que pronunció al final del partido el capitán de la selección colombiana, James Rodríguez. La afirmación tiene un punto demagógico, pero expresa bien como se siente James con su selección. Anoche firmó un muy buen partido con un gol, una asistencia y varias jugadas en las que capitaneó las acciones ofensivas de su equipo.

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El 4-3-3 de Pekerman

Le ayudó José Pekerman desde la pizarra. El técnico argentino que dirige a los cafeteros dibujó un 4-3-3 en el que James partía desde el costado izquierdo hacia dentro para terminar viendo la portería contraria de frente. Colombia encuentra una mina de oro cuando inclina el campo hacia el sector izquierdo. Allí se juntan Farid Díaz, James y Cardona. Cuando se juntan dos futbolistas de tres cuartos de campo con tanta calidad y tan compatibles como Cardona y James se produce beneficio inmediato. James tuvo más metros por delante para llegar, no recibió tanto de lado o de espaldas y tuvo siempre cerca gente a la que darle el balón con ventaja.

Colombia hizo un gran primer tiempo, marcó dos goles y fue muy superior a Paraguay.

La sombra de Ortigoza

Ramón Díaz optó por colocar a Darío Lezcano de nueve. Con el paso de los minutos Almirón jugó por dentro, con libertad, dejando los costados para Romero y Benítez. Pero Paraguay es una selección huérfana. Néstor Ortigoza era clave en este grupo. Ramón tiene superávit en ataque: mucho, bueno y distinto, pero le falta un suministrador, alguien que active todo eso, y ese era Néstor Ortigoza, ausente del torneo por lesión.

Ospina

Colombia fue peor en el segundo acto. Entraron Celis y Marlos por Sebas Pérez y Juan Cuadrado. La disposición fue más un 4-4-2 que dio aire a Paraguay y alejó a Colombia del arco de Justo Villar. Cuando Colombia se tambaleó, Ospina paró el columpio de golpe. Hizo un paradón nuclear tras un remate de cabeza del central Gustavo Gómez que dejó boquiabierto a todo el mundo.

En fútbol es que los jugadores se sientan bien en el sistema, que la posición en el campo les permita explotar sus virtudes…

Pero hay otro aspecto, más intangible, pero igual de importante: la confianza, el rol y sentirse líder. El ejemplo perfecto lo encontramos en la actuación de James Rodríguez ante Paraguay.

 

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