Aguirre arranca un punto del Bernabéu

Anoche escribí la crónica del Real Madrid-Espanyol para el Diario Fénix:

El empate a dos entre Real Madrid y Espanyol del partido celebrado en el Bernabéu deja muchas conclusiones. No es un partido que descubra nada nuevo pero sí muestra claramente las virtudes y defectos de este Real Madrid y la mejora que ha experimentado el Espanyol de la mano de Javier Aguirre.

Vamos por partes. De salida el Madrid ha formado con su clásica defensa de cuatro atrás y una novedad en mediocampo. Hoy ha jugado Alonso como mediocentro flanqueado por Khedira y Modric. En ataque, Özil partía desde la banda derecha, Cristiano en la izquierda y Callejón como hombre más adelantado, aunque han intercambiado mucho sus posiciones, incluso en varias ocasiones el Madrid atacaba con dos puntas, siendo Callejón y Cristiano los delanteros.Mourinho resopla: no son buenos tiempos

Mourinho resopla: no son buenos tiempos

Javier Aguirre venía jugando un 4-1-4-1 con su Espanyol desde que llegó. Hoy ha hecho una modificación y ha formado de inicio con un sistema 4-2-3-1, con Forlín y Víctor Sánchez en el mediocampo, Wakaso para trabajar en la derecha, Simao, que ha resucitado, partiendo desde la izquierda y Verdú haciendo de maestro de ceremonias en el enganche, dejando a Sergio García arriba.

La pelota fue del Madrid

La pelota ha sido del Madrid desde el inicio, pero que tenga la posesión no es síntoma siempre de dominio para el conjunto blanco. El Madrid sufría un atasco por en medio en muchas jugadas, Arbeloa y Coentrao no sorprendían, sino que ya estaban instalados en campo contrario y cualquier error en un despeje o en la salida de la pelota desde atrás suponía espacio a la espalda de la defensa. Verdú lo ha interpretado de maravilla hasta en tres ocasiones.

En la primera habilitando a Simao a la espalda de Arbeloa, el disparo del portugués se fue fuera. En la segunda, Sergio García marró el remate y en la tercera, un error de Luka Modric perdiendo la pelota, ha terminado con un maravilloso pase de Verdú para que Sergio García adelantase al Espanyol.

El Madrid tenía el balón, Modric estaba muy activo en la frontal del área, incluso mandó un balón al palo, pero la sensación era que el Madrid no era capaz de doblegar a un Espanyol que se mantenía firme, con Forlín en plan “canchero” y un Wakaso muy agresivo. Aguirre le retiró antes del descanso porque ya tenía amarilla y podía dejar a su equipo con diez. Entró Christian Alfonso en banda derecha.

El empate de Cristiano, tras un buen servicio de Khedira desde la derecha, devolvía las tablas al electrónico antes del descanso. El portugués está tirando del equipo en el último mes. Su movilidad es impresionante, y su determinación clave.

Los primeros veinte minutos del segundo acto fueron los mejores del Madrid en el partido. La entrada de Di María por Modric devolvió las bandas al Real Madrid y el vértigo en egenral al equipo. Si el Madrid puede correr, el rival sufre. Ese es su mejor regustro, su único diría yo y durante veinte minutos recordó al equipo intenso, aplicado y directo de la pasada temporada. Coentrao, en la única vez que apareció con criterio para sorprender, recibió la pelota de Cristiano y puso al Madrid por delante en el marcador.

Riesgo de desangrarse

El Espanyol corría riesgo de desangrarse si adelantaba sus líneas y Aguirre se dio cuenta, antes había aparecido Kiko Casilla con varias paradas de mérito. Entró Capdevila por Víctor Álvarez, ya que no podía con Di María. El Espanyol tuvo la sangre fría de volver a retrasar 20 metros el equipo y el Madrid seguía con el balón, pero volvía el atasco. El partido transcurría hacia los minutos finales con la sensación que podía llegar el 3-1, pero no se podía descartar el empate, ya que el Madrid no era capaz de cerrar el partido.

Aguirre retiró a Verdú, muy cansado y dio entrada a Albín, Mourinho retiró a Callejón y le dio minutos a Morata. En los últimos minutos el Espanyol conseguía forzar algún córner y faltas laterales, ese tipo de jugadas que el Madrid saca la línea fuera del área para defender, pero que no lo hace con eficacia. En una de ellas, y tras varios rechaces, la pelota le cayó al uruguayo Albín que empató el partido. No hubiera sido injusto que el Madrid se llevase el partido, pero tampoco que el Espanyol lo empatase como finalmente sucedió.

El Madrid sólo fue realmente superior durante los primeros veinte minutos del segundo tiempo y eso es muy poco jugando en casa. El Espanyol tuvo el mérito enorme de no perder la calma tras ir por detrás en el marcador y tuvo al final su premio en forma de un punto que hasta hace muy poco era algo impensable de conseguir en un campo como el Bernabéu.

Me gustó mucho todo lo que hizo Javier Aguirre. Quitar a Wakaso en el primer tiempo por el riesgo evidente de expulsión teniendo una amarilla, la entrada de Capdevila cuando vio que Víctor Álvarez no podía sujetar a Di María y el cambio final de Albín por un Verdú que había estado magnífico, pero al que la caja de cambios ya no le respondía.

 

Your email address will not be published. Required fields are marked *