Llorente, un Fernando 2.0

Los tres delanteros centro más importantes del fútbol español en los últimos 20 años tienen en común varias cosas, la primera de todas el nombre,  y otra muy importante, su aportación a la selección española.

Fernando Morientes, Fernando Torres y Fernando Llorente representan lo  mejor que ha dado el fútbol nacional en las dos últimas décadas,  en la posición de “nueve”, dentro de un terreno de juego.

Además, creo que Morientes mejoró a sus predecesores, Torres, en muchos aspectos,  mejoró a Morientes y Llorente es el presente más rabioso y creo que mejora a los dos (los tres tienen caracterísiticas diferentes, pero en global Llorente me parece el más completo).

1993

Queda ya lejana la temporada 93-94. Un chaval nacido en Cilleros (Cáceres) y criado en Sonseca (Toledo), debutaba en Primera División. De complexión delgada, destacaba por un buen juego aéreo, mucha presencia en el área rival. Debutó en el Albacete y no tardó en destacar.

El Zaragoza se fijó en él y tras dos campañas fantásticas en La Romareda, llegó al Real Madrid en el verano de 1997. En pocos meses se convirtió en titular indiscutible, esa misma temporada desbancó a Davor Suker del once inicial del Madrid y fue titular en la final de la Copa de Europa ante la Juve.

La pareja Raúl y Morientes jugó varios años en el Real Madrid y en la selección española. En el Madrid fueron indiscutibles hasta el verano de 2002, cuando llegó Ronaldo, y en la selección hasta  el año 2006 (aunque Morientes se perdió la Eurocopa del 2000 y el Mundial de 2006, en ambas los técnicos eligieron convocar un defensa más y llevar un delantero menos, en el 2000 Camacho con Salgado y en el 2006 Aragonés con Marchena).

Tras el Mundial de Alemania, Raúl desapareció de las convocatorias y Morientes volvería en varios partidos de la fase de clasificación para la Euro 2008, pero se cayó de la lista final.

Fue un jugador que mejoró técnicamente con los años, manteniendo siempre su fenomenal juego aéreo, aunque nunca se quitó la etiqueta de jugador “de rachas”. Mónaco, Liverpool, Valencia y Olympique de Marsella también disfrutaron de sus servicios.

2001

El Atlético de Madrid transita por su primer “año en el infierno” en la Segunda División tras el terrible descenso de la temporada 99-2000. A pocas jornadas del final del campeonato, Carlos García Cantarero, tercer técnico del equipo en aquella temporada, dio entrada a un chaval llamado Fernando Torres una mañana de mayo, ante el Leganés,  en el Calderón.

A los 15 días hizo su primer gol en Albacete y desde entonces,  Atlético, Liverpool, Chelsea y la selección española han disfrutado de su fútbol.

Con el Prater de Viena en el recuerdo y aquel gol que proclamó a España campeona de Europa en 2008, en la actualidad Torres no pasa por su mejor momento.

Su sequía goleadora en el Chelsea, muy perjudicado por el juego del equipo en mi opinión, ha terminado con su salida momentánea de la selección, con la que ha acudido a las Eurocopas de 2004 y 2008 y a los Mundiales de 2006 y 2010.

Torres es un gran delantero al espacio (en el Chelsea, salvo Mata, nadie es capaz de darle balones ahí), potente en carrera, aunque no es un gran finalizador, ahí tiene una carencia, y tampoco es un especialista en el juego aéreo.

Su constante movilidad es un punto a favor y con los años también ha mejorado en su faceta de asistente. Sus mejores momentos en el Chelsea esta temporada son pases de gol, que es un dato interesante, pero que ratifica que no pasa por su mejor momento como goleador.

2005

Ernesto Valverde hace debutar a un chaval nacido en La Rioja el 16 de enero del año 2005, en un partido en San Mamés ante el Espanyol.

Llorente es chico de 19 años en aquel momento, que llama la atención por su altura,  1,95 m, y por su coordinación.

Demostraba habilidad técnicamente,  además de una gran coordinación en sus movimientos cuando tenía la pelota en los pies, algo inusual en un jugador de esa estatura.

Su camino en el Athletic no iba a ser de rosas precisamente durante los siguientes dos años. No fue hasta la llegada de Caparrós al banquillo rojiblanco, en el verano de 2007, cuando se produjo la explosión definitiva de Fernando Llorente.

Del Bosque empezó a contar con él para la Copa Confederaciones del año 2009,  y sus minutos un año después ante Portugal, fijando la defensa, dejando balones de cara y buscando centros desde las bandas,  en el Mundial de Sudáfrica, fueron clave para que España eliminase a los lusos en octavos y se metiera en cuartos de final.

No va tan bién por arriba como iba Morientes, ni es tan veloz al espacio como Torres, pero en conjunto, me parece el más completo de los tres.

En el gol que marcó pasado jueves el Old Trafford, se pueden ver casi todas sus virtudes. Recibe un pase de Muniain, aguanta el balón de espaldas, descarga sobre la llegada de un centrocampista que abre a banda, y se va a buscar el remate dentro del área.

Es técnico, tiene la envergadura necesaria para jugar de nueve, lo hace bien de espaldas y es buen rematador.

Es cierto que para favorecer su juego necesita bandas,  y España sólo las ultiliza en momentos determinados de los partidos. Pero tengo la sensación que la próxima Eurocopa puede ser importante para él. Desde el inicio o en momentos puntuales de los encuentros.

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