Verdades y tópicos de Chamartín…

Siempre me ha gustado escuchar a los aficionados y socios clásicos del Real Madrid hablar de Chamartín, para denominar al estadio Santiago Bernabeu o para referirse a muchos aspectos relacionados con el conjunto blanco.

Indagando en todo lo que engloba a lo largo de la historia el término “Chamartín”, se pueden sacar algunas conclusiones sobre los tan mentados “valores del Real Madrid”.

Desde pequeño, gracias a mi abuelo, tuve contacto con socios, algunos ya han fallecido, e incluso ex-jugadores como Di Stéfano, Marquitos o Pachín, y escuchar como concebían ellos el Real Madrid y todo lo relacionado con su afición, el equipo, las señas de identidad…

Por eso me choca mucho la realidad actual del club. Los elogios vienen de dentro, no de fuera, como debería ser, hasta el punto que tanto elogio propio acaba provocando rechazo en una gran parte del mundo del fútbol.

Términos como “la Universalidad del madridismo”, lo de  “ser el equipo más querido del mundo”, o “la misión evangelizadora del club”, no han hecho más que alejar al Madrid de sus valores de toda la vida, además de producir el efecto contrario al que los escucha, ya que provienen desde dentro del club, y lo de alabarse a sí mismo está muy feo.

Es cierto que el Madrid ha construido una sensacional plantilla y un buen equipo, gracias al talonario. Probablemente sea el segundo mejor equipo del planeta, pero se echa de menos un proyecto, una idea clara, y no me refiero a un estilo de juego.

El Madrid no ha tenido una misma forma de juego durante toda su historia, ni siquiera una similar durante más de cinco años seguidos. Normalmente los jugadores han tenido más peso que los técnicos, y aún así, ahí está la sala de trofeos.

Me refiero a tener una estructura clara de club, a no dar bandazos e intentar justificarlos en la inmediatez, en la locura que se vive en fútbol actual y en esa dualidad entre Madrid y Barcelona que inunda, por desgracia en mi opinión, la prensa diaria, las tertulias y el mundillo del periodismo y del fútbol en general.

Desde 2009 se ha pasado de una estructura con un Director General, Valdano, y un técnico, Pellegrini, donde primaban los deseos del club por encima de las peticiones del técnico (casos de Robben y Sneijder… etc), a una estructura donde no hay Director General, y toda la parcela deportiva, además de la voz del club, recae en una misma persona, en este caso José Mourinho.

Sólo han pasado dos años y medio desde que Florentino Pérez volvió a la Presidencia y creo que es muy poco tiempo para un cambio tan grande. No me posiciono en si es mejor o peor, sólo el tiempo lo dirá, pero está claro que hay un golpe de timón sobre la idea inicial. El dinero invertido exige resultados inmediatos y eso es una presión muy difícil de digerir. El fútbol no funciona así, más si cabe cuando existe un rival de la envergadura del F.C.Barcelona actual.

Lo que si ha caracterizado siempre al Madrid es la entrega y eso sí es lo que gusta en el Bernabeu (desde siempre), para bien o para mal es así. Mourinho se queja muchas veces que el público no anima.

Es cierto que desde que cambió la reglamentación y en los estadios todo el mundo está sentado (algo necesario y bueno para el fútbol), se ha perdido parte del “calor del público”, pero desde siempre el Bernabeu se ha “venido arriba” con la entrega de los jugadores, y sigue siendo así, por encima de épocas donde hubo más o menos talento que en la actual, donde hay mucho y bueno.

Desde la primera etapa de Florentino Pérez se han modificado algunas cosas para bien. En sus primeros seis años de mandato terminó debilitando la figura del técnico y debilitando la plantilla. Lo que en un principio pareció algo sobre natural con la llegada de Figo, Zidane, Ronaldo, Beckham…, terminó siendo una plantilla descompensada, llena de segundos-puntas, con problemas internos, que devoraba técnicos y acabó devorando al propio Presidente.

El panorama deportivo actual es diferente, la plantilla es joven, con muchísima calidad y con un nivel físico y de entrega tremendo. Se le ha dado peso e importancia a la figura del técnico, pero el peso de la inversión y la impotencia ante la superioridad del eterno rival, está cegando al club y equivocando el mensaje en muchas ocasiones.

Quizá sea lo más difícil, porque se ha empezado la casa por el tejado, pero teniendo una gran plantilla, sería conveniente ir estabilizando el club en todos los aspectos, pensando sólo en el futuro del mismo, no obsesionándose con la presencia del Barcelona. Que por otro lado lleva desde 1988 trabajando una misma idea, en el fútbol moderno, que no es la única válida, pero que a él sí le funciona.

Si se quema esta excelente plantilla, después de la inversión realizada, el vacío que quedará será aún mayor, de consecuencias difíciles de calcular.

El reto de Florentino ya no es tener una plantilla compensada, ya no son las cuentas (claves, junto al fichaje de Figo para ganar sus primeras elecciones), el reto es conseguir un club que trabaje sobre una misma idea, y repito que no me refiero a un mismo esquema de juego,  ni que copie una forma de jugar, porque hay muchas, diferentes y buenas.

La objetividad, abrir el campo de visión, ver mucho fútbol (nacional e internacional), e ir creando una identidad, sin olvidar los valores de siempre (no los que se pregonan, si no los reales), creo que es el mejor camino.

Si no, el Madrid corre el riesgo de convertirse en un terrible monstruo que se devore sistematicamente a sí mismo.

 

 

 

Rafa Soto

Es complicado definir cuales son los valores reales del madridismo, quien los encarna, Juanito?, Gento? Butragueño?. son tantas pesonalidades diferentes los que han formado parte del club que me resulta complicado poder definir el concepto madridismo

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