El Liverpool de mediados de los 70 a mediados de los 80, el equipo predecible…
Os dejo también, en mi blog, el artículo que he mandado esta semana para la colaboración que realizo con www.retrofootball.com, repasando a los grandes equipos europeos de la historia.
Concretamente esta semana me detengo en el Liverpool de mediados de los años 70 a mediados de los años 80.
Es difícil situarnos en un año concreto para empezar este repaso, pero como hay que elegir uno, nos situamos en la temporada 1972/73. En aquel año, el Liverpool del histórico Bill Shankly en el banquillo (estuvo desde 1959 a 1974), ganó su octavo título de la liga y derrotó al Borussia de Monchesgladbach en la final de la Copa de la UEFA. Era el primer título a nivel europeo de su historia.

Un año más tarde, ganó la F.A Cup y Bill Shankly puso fin a 15 años como técnico de los reds. En 1974 le sustituyó Bob Paisley, su ayudante hasta ese momento. Los aficionados de Anfield tenían miedo tras la marcha de Shankly. No sabían que estaban por venir varios años de permanecer en la élite del fútbol europeo. Estaba por llegar un periodo glorioso de un equipo acusado de predecible, que hacía un juego muy directo en ocasiones, pero con una tremenda fé en la victoria.
4 Copas de Europa en 5 finales, 1 UEFA, 3 Copas de la Liga, 5 Community Shield y una 1 Supercopa europea, desde 1975 a 1985, no dejan lugar a la duda. No enamoró como el Ajax de Cruyff, pero no se le puede negar nada.
En la temporada 1975/76, la segunda de B. Paisley como técnico, el Liverpool, volvió a ganar la UEFA. En la final ante el Brujas formó con Clemence en la puerta, Smith, Neal, Thompson, y Hughes en defensa; Kennedy, Callaghan, Fairclough y Heighway, con Keegan y Toshack arriba.
En la ida en Anfield, ganaron los reds por 3-2 para empatar a 1 en la vuelta.
En aquel equipo destacaba la personalidad de Clemence en la puerta, Neal era importante desde el lateral derecho de su defensa (eterno lateral), K. Keegan y Toshack eran geniales. Keegan rápido y hábil, además goleador.
J.B.Toshack su complemento perfecto, alto y rematador, menos torpe de lo que su aspecto podía sugerir, era una gran pareja.
En la temporada 1976-77 tocarían el cielo con las manos. Tras eliminar en la Copa de Europa sucesivamente a Crusaders FC, Trabzonspor, Saint Ettiene y Zurich, se presentaban en la final del 25 de Mayo de 1977, en el estadio Olímpico de Roma ante el B. de Monchesgladbach de Vogts, Bonhof, Stielikie, Wimmer, Simonsen y Heynckes. Todos ellos entrenados por Udo Lattek. Un equipazo tremendo, fútbol alemán puro.
El Liverpool formó aquella noche con Clemence, Neal, Jones, Smith, Hughes; Kennedy, Case, Heighway, Callaghan; McDermott y Keegan.
Los reds vencieron por 3 goles a 1, con tantos de McDermott, Smith y Neal. El tanto alemán fue obra del danés Simonsen, que años después jugaría en el Barcelona.
Al año siguiente, y tras eliminar al Dynamo de Dresden (RDA), Benfica y B. De Monchesgladbach, esta vez en semifinales, llegaron a la final, ante su rival de la final de la UEFA del 73, el Brujas.
La final fue el 10 de Mayo del 78 en Wembley y el Liverpool formó con Clemence, Neal, Thompson, Hansen, Kennedy;Hughes, Case, McDermott, Souness; Daglish y Fairclough.
En este equipo, la llegada de Hansen en defensa, la calidad y trabajo del escocés Souness en el medio (memorable su partido en San Mamés en la Copa de Europa de la 83/84 ante el Athletic) y la calidad del también escocés K. Daglish arriba, suponía un salto de calidad tremendo.
Tras caer en la Copa de Europa en la temporada 1978-79 ante el Nottingham Forest en primera ronda (posterior campeón), en la 79-80 ganó de nuevo la liga, que le daba derecho a disputar la Copa de Europa de la temporada 1980-81.
En dicha temporada, el Liverpool eliminó al Oullun Palloseura finlandés, al Aberdeen, Cska de Sofía y B. Munich, para llegar a la final del 27 de Mayo de 1981, en París, ante el Real Madrid.
El Madrid volvía a una final que no llegaba desde 1966 y los reds jugaban su tercera final en 5 años. Eso sí, con un equipo algo cambiado, aunque de la mano de B. Paisley. Aquella noche en París, Clemence de nuevo en la puerta, Neal, Thompson, Hansen, A.Kennedy; R. Kennedy, S. Lee, McDermott, Souness; junto a Daglish y Jonson, derrotaron por 1 gol a cero al Madrid de “los García”, un conjunto que llegó a la final con canteranos y un mérito tremendo.

Aquel Liverpool contaba con la calidad de Sammy Lee, un futbolista rubio, pequeño, con aspecto regordete, pero de gran calidad en el medio campo, un buen jugador. Jugó en el Osasuna, junto a Robinson, a finales de los 80 y sólo una lesión nos privó de disfrutarle más en nuestra liga.
En el minuto 81 de aquella final, A. Kennedy, aprovechó un mal despeje de G. Cortés para entrar en el área y fusilar a Agustín.
Paisley dejó el club en 1983 y dejó a su ayudante, como había hecho Shankly con él. El veterano Joe Fagan se hizo cargo del club.
La Copa de Europa de la temporada 1983-84 se presentaba como un reto tremendo y los reds no fallaron. Con incorporaciones como la del galés Nicol, el irlandés Whelan, el delantero galés Rush y el también delantero, el irlandés Michael Robinson, eliminó sucesivamente a Odense, Athletic de Bilbao, Benfica y Dinamo de Bucarest.
Se plantó en la final, de nuevo en el Olímpico de Roma, como en 1977, pero esta vez ante el equipo anfitrión, la Roma. Una Roma que era favorita y que contaba con la calidad de los brasileños Toninho Cerezo y Falcao, mundialistas en el 82, Cerezo era recorrido, calidad y llegada, Falcao era un medio de lujo, con un disparo buenísimo a gol. También contaba con los italianos Conti y Graziani, el portero Tancredi…un equipazo tremendo.
El partido concluyó con empate a 1, con goles de Neal para el Liverpool y Pruzzo para la Roma.
Tras la prórroga, llegaron los penaltys y allí, Grobbelaar, el portero sudafricano que sustituyó al eterno Clemence, dio un curso de hacer cosas raras y moverse antes de los lanzamientos, con el beneplácito arbitral.
Los fallos de Conti y Graziani dieron al Liverpool la cuarta Copa de Europa en 7 años, una barbaridad.
Otra vez un conjunto inferior técnicamente y “previsible”, había superado a un equipo de más calidad que él y que bajo la batuta del veterano técnico Liedholm, jugaba la final en casa.
La grandeza de aquel equipo terminó un año después, en 1985 y con otra final de la Copa de Europa. La trágica final de Heysel, en la que el Liverpool, en una final que jamás se tuvo que jugar aquel día, caería ante la Juventus de Turín por 1 a 0. Tras la final, y a causa de los incidentes entre ambas aficiones, previos al partido, y que acabaron con 39 muertos, la mayoría aficionados italianos, los conjuntos británicos fueron sancionados durante 5 años sin disputar competiciones europeas y el Liverpool durante 10 años.
No es justo recordar esos 10 años de la historia del Liverpool (1975-85), sus diez años más gloriosos, por aquel dramático final, pero es cierto que aquella tragedia marcó un antes y un después en la historia del fútbol.



