Se marchó Luis Molowny
La noche del viernes al sábado falleció Luis Molowny. Molowny fue un ex-futbolista y entrenador canario y una persona importante en el fútbol español.
Yo nací en 1978 y el Molowny jugador me queda muy lejos, pero si tengo recuerdos de mi infancia del Molowny entrenador del Real Madrid.
Era un entrenador de la casa, lo que se conoce como hombre de club.
Por lo que recuerdo y por lo que he leído y escuchado, a Molowny no le gustaba el ruido mediático, acudía a la llamada de su club cuando hacía falta, aportaba su trabajo y se marchaba sin hacer ese ruido que tanto le desagradaba.
Hay mucha gente que dice que simplemente se limitaba a decir: “Jueguen fácil y disfruten” y eso es una maldad.
También se decía eso de Del Bosque y yo he visto a Del Bosque utilizar muchas soluciones tácticas en momentos difíciles. Sin ir más lejos, cuando ante la lesión de Fernando Hierro en la temporada 1999-2000, se “inventó” una defensa de urgencia con dos centrales (Karanka e Iván Campo) y un libre (Helguera) y el Madrid ganó la octava Copa de Europa.
O cuando utilizaba a McManaman, acompañando a Redondo en el medio-centro, para fomentar el apoyo corto o como trabajaba las coberturas de Makelele, ante las subidas al ataque de R. Carlos y Salgado. Del Bosque no sólo es buena persona y sabe manejar grupos, también es un técnico con soluciones tácticas y bien preparado.
Molowny era igual. Siempre acudía al rescate cuando no funcionaba el equipo y destituían al entrenador. En 1974, sustituyó a M. Muñoz ganando la Copa del Rey para el Real Madrid. En 1977 a M. Miljanic ganando la liga, en 1982 a V. Boskov, ganando la Copa en Valladolid ante el Sporting y en 1985 sustituyó a Amancio ganando la UEFA ante el Videotón húngaro en la final y renovando un año más, donde ganó la liga y repitió triunfo en la UEFA, en esta ocasión ganando la final al Colonia alemán.
De esta última época, que es la que yo ví, su Madrid jugaba de una forma muy alegre, con un fútbol de ataque y con muchas alternativas.
En aquel equipo había una maravillosa mezcla de juventud, personalizada en la Quinta del Buitre, con jugadores ya hechos como Hugo Sánchez, Valdano, Maceda o Gordillo y veteranos ilustres del conjunto blanco como Santillana, Juanito o Camacho.
Los mimbres eran los mejores, pero había que hacerlos jugar y Molowny lo hizo de forma espectacular.
Este fin de semana se ha guardado un respetuoso minuto de silencio por su memoria en todos los estadios y es merecido.
Nadie hace ganar ningún título a ningún equipo diciendo “Jueguen fácil y disfruten”, hay que trabajar, plantear los partidos y conseguir que los futbolistas crean en su entrenador.
Todo eso lo conseguía Molowny, sin duda alguna el mejor espejo para todo el que se considere entrenador de club. El otro día Del Bosque lo definió como un hombre discreto y fiel, dos cualidades que no están al alcance de cualquiera y que aplicadas a un hombre de club, son un valor especial para cualquier equipo, que tenga la suerte de disfrutar de una persona así.




