Lo que pesa el Calderón…
Hay estadios en los que no es fácil jugar. No es un tópico y no me refiero al peso que le supone a los equipos visitantes, me refiero a los jugadores del equipo de casa. Uno de ellos es el estadio Vicente Calderón.
Desde hace muchos años me llama la atención la cantidad de jugadores que ha fichado el Atlético de Madrid y no han logrado triunfar.
En unos casos venían de destacar en otros equipos y en otros casos han triunfado al marcharse del conjunto rojiblanco.
Para mi el Atlético es un grande le pese a quien le pese. Nunca he estado de acuerdo con la fama del “pupas”. Un equipo que ha ganado ligas, Copas del Rey y una Copa Intercontinental no es un “desgraciado”.
El problema de Atlético es de gestión y de jugadores. Hoy en día no puede competir a nivel económico con los grandes de Europa, pero es inexplicable lo que le ha sucedido a ciertos jugadores que no han dado el nivel esperado.
Desde la temporada 99-2000 en la que descendió a segunda, son numerosos los casos de jugadores que no han dado la talla.
Baraja, Valerón y Solari fueron un buen ejemplo ese año. Demetrio Albertini, Musampa, Gronkjaer y Luis García son otro ejemplo tras el retorno a primera.
Antes del año del descenso Jordi Lardín, que se salía en el Espanyol o Juan Esnaider que se salió en la “Zaramagia” (El Zaragoza campeón de la Recopa en 1995), son otro ejemplo.
Recientemente jugadores como Reyes, Jurado o Cleber Santana, forman parte de esa estirpe de futbolistas a los que se les atraganta el Vicente Calderón.
Unos porque no dan la talla para jugar en el Atlético y otros porque no han soportado la presión, han fracaso en el conjunto rojiblanco.
Por eso y ahora más que nunca hay que dar valor a los Roberto Solozábal, Paulo Futre, Milinko Pantic, J.L. Pérez Caminero, Kiko Narváez, J.F. Molina o Fernando Torres entre otros, que pese a las críticas que tuvieron en su día, rindieron y pusieron el Calderón a sus pies.
En el Atlético de Madrid nunca deberían dejar de pensar como un grande, aunque su realidad sea otra. Su estadio y afición piden otra cosa. Que recoja el mensaje quién quiera…




