Michael Owen
El sábado por la tarde en el derby de Manchester, entre el United y el City, apareció un viejo rockero de los que nunca mueren, Michael Owen.
Siempre me ha llamado la atención este futbolista y sobre todo determinadas cualidades de él. Dos por encima de todas: oportunismo y definición.
En sus primeros años en el Liverpool era un jugador rapidísimo que detrozaba las defensas contrarias aprovechando balones al espacio.
Siempre recordaré su golazo a Carlos Roa en octavos de final del Mundial de Francia 98. Tras “partir” literalmente la cintura a Roberto Fabián Ayala, soltó un latigazo cruzado al segundo palo impresionante. Era la velocidad de los primeros años unida al oportunismo y definición de siempre.
Sus mejores años fueron a primeros de esta década. En la temporada 2000-01 el Liverpool ganó 4 títulos y Owen fue proclamado Balón de Oro. Creo que no era un jugador para este galardón, pero la gran temporada de su equipo le ayudó a logralo.
En la temporada 2004-05 fichó por el Real Madrid e hizo más de 10 goles en la única temporada que vistió de blanco. Unos días de titular y otros saliendo desde el banquillo, pero siempre aprovechando su oportunidad.
Owen es uno de esos jugadores que no sabes muy bien que tiene, pero que siempre hace gol. Ha jugado tres Mundiales (1998, 2002 y 2006) y dos Eurocopas (2000 y 2004), Además es conocido a nivel mundial.
Ahora con 30 años enfila la recta final de su carrera. Tras su paso por el Madrid, las lesiones no le han dejado triunfar en el Newcastle. Fichar por el Manchester United ha sido una sorpresa para él y para el todo el mundo del fútbol.
Es una incógnita su rendimiento pero el otro día, en el minuto 96, hizo lo que hacía el Owen de siempre, aparecer por una esquinita del área, como si fuera invisible y le caiga el balón como le caiga siempre acaba en el mismo sitio, en la red. Fue el 4-3 con el que el United ganó el Derby a sus vecinos del City.



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