Javier Clemente…
El pasado domingo Olga Viza realizaba, en las páginas del Diario Marca, una fantástica entrevista (Como todas las que hace) a Javier Clemente. En dicha entrevista hablaban del pasado del técnico, de la actualidad del fútbol y de varias cosas más.
Me llamó poderosamente la atención una afirmación de Clemente: “Mi selección fue la mejor en 30 años”, sin duda alguna es una frase en la que la modestia no aparece por ningún lado y además no es cierta (La de México 86 fue igual o mejor).
Clemente llegó al cargo en septiembre de 1992 y empezó bien. La selección venía de no clasificarse para la Eurocopa de Suecia que se había disputado ese verano. Sin embargo la selección olímpica, dirigida por Vicente Miera, se había proclamado campeona en los Juegos Olímpicos de Barcelona escasamente un mes antes.
El reto estaba ahí, combinar la vieja guardia con los jóvenes valores de esa selección olímpica.
Su primera convocatoria vino marcada por la ausencia de dos pesos pesados, Sanchís y Butragueño.
Como novedad destacó la presencia en la convocatoria de Goyo Fonseca, delantero del Real Valladolid.
En el debút se ganó 1-0 a Inglaterra en Santander. España se comportó de un modo más agresivo, con más chispa y garra.
En Octubre de 1992 se reanudó la fase de clasificación para el Mundial de EEUU 94. España había ganado el primer partido, jugado en marzo de ese año ante Albania, pero pronto comenzaron los problemas.
Tras dos empates sin goles en Irlanda del Norte y Letonia, llegaba un partido trascendental ante Eire en Sevilla.
Clemente tiró de veteranía, llamó por primera y última vez a Butragueño y se acordó de Julio Salinas. Con ambos decidió jugarse más de media clasificación.
España no fue capaz de abrir el cerrojo de los irlandeses. Se empató a cero y Clemente, aunque nunca lo dijo públicamente, le puso “la cruz” a Michel y a Butragueño.
No les llamó nunca más. Martín Vázquez fue convocado un partido más, un 5-0 a Letonia en Febrero del 93.
A partir de ahí, nunca más apareció la “Quinta del Buitre” en la selección española.
Clemente cambió el modelo, su selección se hizo más rocosa, con jugadores como Hierro, Nadal, Bakero, Camarasa, Giner, Amor, Salinas…
El talento lo ponían hombres como Caminero, Kiko y Julen Guerrero.
Es cierto que fue muy competitiva aunque escasa de brillo.
Se fueron ganando partidos y tras dos grandes victorias, en Dublín ante Eire (0-3 con partidazo de Nadal y Salinas) y en Sevilla ante Dinamarca (1-0 con gol de Hierro de cabeza), logramos la ansiada clasificación.
Su primer gran error, bajo mi punto de vista, fue dejar fuera del grupo del Mundial a Míchel y a Fran. Si a la selección de EEUU 94 le hubiera añadido esos dos futbolistas, el salto de calidad habría sido tremendo.
Lo de Míchel fue un clamor popular, pero Clemente se sentía traicionado por el “8″ blanco y su actuación en aquel partido de Sevilla ante Eire.
Como le había ido bien el cambió de rumbo, se mantuvo en sus trece y no lo convocó.
Aún así llevamos una selección muy competitiva, hicimos un gran Mundial y sólo la desgracia en cuartos ante Italia nos privó de alcanzar las semifinales.
Un fallo de Julio Salinas ante Pagliuca (No era tan fácil hacer ese gol), un golazo de R. Baggio y una “golfada” del árbitro, un tal Sándor Puhl (Al que la FIFA premió con dirigir la final) que no señaló un penalty clamoroso de Tassotti a Luis Enrique, nos dejó fuera.
La imágen fue buena y Clemente se hizo fuerte. Nos clasificamos con brillantez para la Eurocopa de 1996 en Inglaterra, aunque el ambiente y la relación con los medios de comunicación no era buena. Había tensiones que se trasladaban al equipo.
Se incorporaron Donato y Amavisca, se consolidaron Caminero, Sergi, Alfonso y compañía, formando un muy buen equipo.
En la Eurocopa, tras una discreta primera fase (Un gol de Amor en los últimos minutos ante Rumanía nos dió el pase), llegó el cruce de cuartos ante Inglaterra.
Fuimos superiores. Un fallo claro de Manjarín ante Seaman, un gol legal anulado a Salinas y los dichosos penaltys, nos dejaron fuera.
Nos volvimos a clasificar con facilidad para el Mundial de Francia 98.
Al llegar la fase final, Clemente perdió “el oremus”. Una inoportuna lesión de Guardiola antes de acudir a la cita francesa nos dejó sin conductor y España lo notó.
En el primer partido del Mundial ante Nigeria, Clemente se descolgó con Hierro y ¡Alkorta! de medios – centros e Iván Campo de lateral derecho. Todo esto, junto a un grave error de Zubi (Que para mí no mancha su extraordinaria trayectoria en la selección española), nos llevó a la derrota.
España sucumbió y cayó 3-2 ante Nigeria. Un posterior 0-0 ante Paraguay y una inservible goleada, 6-1 ante Bulgaria, nos dejaron fuera en la primera fase.
Las críticas fueron atroces pero Clemente aguantó el verano. En el primer partido de clasificación para la Eurocopa del año 2000, caímos 3-2 en Chipre y Clemente dejó la selección.
Analizando los seis años hay que decir no fue la peor época, eso está claro. Pero de ahí a decir que ha sido la mejor….
Se me ocurre otra generación, la de Iniesta, Xavi, Cesc, Villa, Iker y compañía, que dirigidos por Luis Aragonés, creo que ganaron algo el pasado verano…
Ay Javier, Javier, no cambiarás nunca…






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