Núñez, Johan, la Masía, Guardiola, triplete, 21 años en la vida de un club…
Me sitúo en el verano de 1988, José Luis Núñez acaba de sufrir el “Motín del Hesperia”, una sublevación en toda regla de la plantilla pidiendo su dimisión.
La temporada 1987-88 acaba, con el título de la Copa del Rey, bajo la dirección de Luis Aragonés. Nuñez da la baja a la mitad de la plantilla y ficha un entrenador que está en la historia del club como jugador. No es otro que Johan Cruyff.
El holandés llega con unos métodos revolucionarios. Si en su día revolucionó el fútbol de primeros de los 70, en el Ajax que él jugaba, en aquel momento quería hacerlo como entrenador.
Cruyff quería implantar un estilo y puso como condición, que todas las categorías inferiores del club, jugasen como el primer equipo. Propone un sistema 3-4-3 sorprendente y que a muchos hace pensar que está loco. En España no se había visto jamás, en el fútbol moderno, una defensa de tres hombres.
Es un sistema que se basa en tener la posesión del balón y no perderlo nunca. Esa es la única forma de hacer daño al rival. Sin el balón, el equipo sufre mucho y para tenerlo, hace falta una clase de jugador muy especial en cada posición.
Cruyff tuvo muy claro que quería un hombre libre, con buena técnica y que sacara la pelota jugada (Aloisio, un año después llegaría Koeman).
Un medio centro que fuera un ordenador, un hombre que no la perdiera nunca, que hiciera jugar al equipo muy rápido (Milla).
Hombres de banda, que aunaran técnica y velocidad (Beguiristain, Soler, López Rekarte…).
Buenos jugadores de acompañamiento en los que primase la técnica (Eusebio y un año después Amor…) y delanteros listos y eficaces (J. Salinas, Bakero…)
Las dos primeras temporadas no fueron fáciles, en la 88-89 se logró la Recopa y en la 89-90 la Copa del Rey. A nivel nacional seguía dominando el Real Madrid de la Quinta del Buitre.
Esos dos títulos salvaron a Cruyff de la destitución. Nuñez le aguantó y llegaron los éxitos a nivel nacional y la ansiada Copa de Europa, en 1992, ante la Sampdoria en Wembley.
El mismo modelo, cambiando los nombres en la presidencia (Núñez, Gaspart y Laporta), en el banquillo ( sólo Robson y Serra Ferrer se alejaron del modelo) y en los jugadores, ha sido el que se ha respetado en los últimos 21 años.
El trabajo en La Masía, situada al lado del Camp Nou, ha conseguido que la cantera del Barça genere un estilo de futbolista que ha ido clonando y mejorando cada año. Cada uno con sus características, pero todos con un gran dominio del juego y del balón. Milla, Guardiola, Xavi, Cesc, Iniesta o Busquets… son el ejemplo.
La cantera también ha generado gente de calidad, compromiso y cariño a su club (Amor, Ferrer, Sergi, Puyol, Piqué…)
Unos años han acertado más con los extranjeros (Stoitchkov, Laudrup, Romario, Figo, Rivaldo, Etoo…) y otros menos (Korneiev, Kodro, Bogarde, Petit…), pero cuando han acertado, como este año, el resultado es inmejorable.
No todos los años ha tenido éxito ni títulos, pero el equipo ha seguido una misma dirección, ese es el mérito y la clave del triunfo.
En el fútbol moderno no conozco un ejemplo igual, en lo que se refiere a la permanencia de una idea. No se trata de contar con la cantera porque sí, se trata de trabajar la cantera para que dé gente de calidad y compromiso con el club.
Enhorabuena al F.C Barcelona por su temporada, en mi opinión es el broche de oro a 21 años de trabajar una misma idea, con diferentes cromos, pero el mismo álbum.
Mérito especial para Pep Guardiola, uno de los alumnos aventajados de Cruyff, que ha gestionado muy bien su plantilla. Además acertó con las altas y las bajas que dió el pasado mes de agosto.
En lo que no acertó, sí supo rectificar (Etoo). Todo esto, unido a la excepcional plantilla, ha dado el ansiado triplete al conjunto azulgrana.
No me quiero olvidar de Frank Rijkaard, el también hizo mucho por este equipo y sólo la indisciplina y los egos, de ciertos miembros de su plantilla, acabaron con su proyecto.
Ahora le toca disfrutar al barcelonismo, para el resto, ahí está el reto…













