Guus Hiddink…
Guus fue un jugador discreto de equipos menores como el De Graafschap (que luego entrenó antes que al PSV) y el Nec Nijmegen, jugó dos años en el PSV (1970-72) pero ni destacó especialmente ni ganó títulos.
Me remonto a mi infancia futbolística para situarme en la temporada 1987-88 y recuerdo al PSV Eindhoven, que a la postre sería campeón de Europa ese año. En su banquillo había un holandés semidesconocido con pinta de profesor de instituto, ese no era otro que Guus Hiddink.
Han pasado 21 años y Guus Hiddink es semifinalista de la Champions con su equipo actual, el Chelsea. En el camino hay una trayectoria que merece la pena repasar.
Tras proclamarse campeón de Europa y tener un breve periplo en el Fenerbache turco, llegó a la liga española para entrenar al Valencia en el verano de 1991.
Su Valencia jugaba al fútbol fenomenal, en aquel equipo destacaba Fernando como media – punta, el brasileño Leonardo en la banda izquierda y el búlgaro Lubo Penev, un delantero extraordinario que triunfó plenamente en la liga española.
No ganó títulos pero dejó tres años inolvidables en Mestalla y partidos irrepetibles. Si algo me gusta de Guus como técnico son sus planteamientos flexibles. Dependiendo del equipo que tenga y de las características de los jugadores, juega de un modo o de otro.
Tras abandonar el Valencia inició un periplo de cuatro años en la selección holandesa. Este periodo culminó con el Mundial de Francia en 1998. La selección holandesa hizo un mundial espectacular. Los Bergkamp, Davids, Seedorf, Kluivert y compañía rayaron a gran altura. En cuartos de final doblegaron 3 a 2 a la selección Argentina. En aquel partido el gol decisivo fue un golazo de Bergkamp para el recuerdo. Sentó a Fabián Ayala y definió con maestría, con el exterior de su pie derecho, al palo largo de la portería que defendía Carlos Roa.
En semifinales cayeron ante Brasil pero de haber pasado a la final, hubiera sido un hueso muy difícil de roer para Francia.
Tras el Mundial y la marcha por sorpresa de Camacho del Real Madrid, el club merengue llamó a su puerta y Guus inició su aventura en la casa blanca. Encontró un vestuario difícil de gobernar y en Febrero dejó el cargo. Aún así le dió al club su segunda Copa Intercontinental tras vencer al Vasco de Gama por 2 a 1 con el famoso gol del “Aguanís” de Raúl González Blanco.
Un periplo poco afortunado por el Betis dió paso a su primera aventura distinta. Guss se comprometía con Corea Del Sur para dirigirla en su mundial que se celebraría en el verano de 2002.
Llevó a los coreanos a semifinales, donde caería ante Alemania. En el camino eliminó a Italia y a España. Nosotros nunca olvidaremos los cuartos de final ante ellos y al señor que arbitró aquel partido, un tal Al Gandhour…
Tras el mundial y después de tocar techo con Corea dejó el cargo y volvió al equipo de su corazón, el PSV Eindhoven.
Su vuelta supuso un éxito rotundo, tres ligas en cuatro años y buen papel en la Champions alcanzando en varias ocasiones los cuartos de final.
En el verano de 2006 se comprometió con Australia y la clasificó para octavos de final del mundial de Alemania. Un gol de Totti en el descuento les dejaba fuera pero dejaron buen sabor de boca.
Desde el 2006 dirige a la selección rusa y nada más llegar realizó una revolución prescindiendo de la vieja guardia que formaban Titov y compañía. En la pasada Eurocopa hizo un gran papel llegando a semifinales y cayendo ante España. En la actualidad comparte su cargo de seleccionador ruso con el de entrenador del Chelsea y de momento no le va nada mal.
Hiddink es un entrenador con gusto por el fútbol de ataque, de la escuela holandesa. Pero cuando tiene que cambiar sus planteamientos lo hace y eso es lo que más me gusta de él. Además le acompaña la suerte de los campeones, algo imprescindible en el fútbol.
Con el papel de Rusia en la pasada Eurocopa y lo que está haciendo en el Chelsea, demuestra que se ha adaptado fenomenal a los nuevos tiempos.
Toda mi admiración y respeto para este señor de los banquillos.



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