Sobre el supuesto bajón del fútbol español en Europa
Desde el comienzo de la década del 2000 hemos estado en varias finales europeas. El Alavés fue finalista de la UEFA en 2001 donde cayó ante el Liverpool en Dortmund.
Ese mismo año, el Valencia jugó la final de la Champions en Milán ante el Bayern Munich, donde perdió por penaltys.
En el año 2002 el Madrid fue campeón de Europa en Glasgow ante el Bayern Leverkusen.
En el año 2004, otra vez el Valencia, se plantó en la final de la Copa de la UEFA en Goteborg y venció al Olympique de Marsella.
Por último, en el año 2006, el Sevilla ganó la final de la Copa de la UEFA ante el Espanyol de Barcelona en el Hampden Park de Glasgow, por su parte el Barça lograba la Champions en París ante el Arsenal.
Si analizamos los últimos 10 años el balance no es tan malo. Es cierto que en los últimos dos o tres años nos está costando más.
En esta semana han quedado apeados los dos representantes “uefos” que nos quedaban, Valencia y Depor (y ante equipos menores, Dinamo de Kiev y Aalborg).
En la Champions hicimos pleno clasificando a los cuatro para octavos. El balance tras los partidos de ida es desolador, sólo el Barcelona es favorito para pasar a cuartos de final.
Habrá mil causas pero creo que ha bajado el nivel de los extranjeros que juegan en nuestra liga.
El banquillo del Atlético de Madrid, Real Madrid y Villarreal es una prueba de jugadores que han costado caros, internacionales muchos de ellos y que no han gozado de minutos en los partidos decisivos. Alguno de los titulares tampoco ha dado la talla.
Justo cuando nuestra selección es la mejor de Europa, nuestros clubes fallan. El éxodo de jugadores españoles a la Premier League y a otros grandes campeonatos han favorecido el rendimiento de los nuestros en la selección. Sin duda se han vuelto más competitivos.
En nuestros clubes ha pasado al revés. Llegan jugadores con buen cartel, cuyo rendimiento está dejando mucho que desear: Ujfalusi, Seitaridis, Heitinga, Sneijder, Van der Vaart, Drenthe…
Podría nombrar otros pero estos son un claro ejemplo.
Con la ley Bosman, el jugador nacional está en clara desventaja pero los clubes deberían ponderar los fichajes de comunitarios y extranjeros que no aportan nada o casi nada.
Los equipos se vuelven autenticas naciones unidas, en muchos casos ingobernables y faltos de identidad. Los clanes en los vestuarios se convierten en algo habitual y el rendimiento del equipo no es el adecuado en muchos casos.
Hay jugadores españoles que tampoco dan el nivel, eso está claro. Pero se despilfarra mucho dinero en jugadores que muchas veces salen por la puerta de atrás y los únicos beneficiados son sus propios representantes.
La liga española en los últimos años es un claro ejemplo de esto.













